Lectura bíblica: Jonás 4:1 – 4

El capítulo final de Jonás está entrelazado con el enojo. He aquí a un profeta de Dios furioso porque su mensaje fue atendido y creído. Jonás sabía que Dios era tan misericordioso y tan pronto a perdonar que él habría parecido un tonto predicando «fuego y azufre» a los ninivitas. Tal vez Jonás sabía que sus contemporáneos, Oseas y Amós, profetizaban acerca de la destrucción de Israel por parte de Asiria. Si así era, él tuvo que haber deseado la destrucción de Nínive para  evitar el futuro juicio contra Israel. Como mínimo, probablemente Jonás veía el perdón de Dios a Nínive como una traición a su propio pueblo, Israel.

Jonás 4 está también lleno de ironía. Jonás recibió la misericordia de Dios, pero no quería que los ninivitas recibieran misericordia. Dios dejó el enojo y abrazó la misericordia, mientras que Jonás abrazó el enojo y se apartó de la misericordia. El problema fue que Jonás olvidó que el verdadero propósito del fuego y el azufre no es traer juicio y destrucción, sino lograr el arrepentimiento. Las ideas del profeta estaban tan tergiversadas que pidió a Dios que le concediera la muerte, aun cuando Él recién le había devuelto la vida. En el versículo 4 Dios le hace a Jonás una pregunta de la cual no se espera respuesta: Jonás no tenía motivo para estar enojado.

Preguntas de estudio

  1. En este relato, la actitud de Jonás hacia Dios varía mucho de un capítulo a otro. ¿Puede describir la manera en que fluctuaron los sentimientos de Jonás en los capítulos del 1 al 4?
  2. Según Jonás, ¿cuál fue la razón principal por la que huyó a Tarsis?
  3. ¿Por qué quería morir Jonás?
  4. ¿Por qué Dios preguntó a Jonás: «¿tienes algún motivo para estar enojado?» (versículo. 4).

Reflexión

Antes de condenar a Jonás por su actitud, tal vez necesitemos mirarnos a nosotros mismos. Muchas veces queremos recibir trato especial de los demás y de Dios, mientras que al mismo tiempo estamos renuentes a conceder el mismo favor a los demás. Sin embargo, dado que Dios quiere la bendición para todos sus hijos, deberíamos estar tan felices por las bendiciones de los demás como lo estamos por las nuestras.