Lectura bíblica: Malaquías 2:10-17

Lamentablemente, no eran solo los sacerdotes de Israel quienes se habían apartado de Dios. El pueblo de Judá (que representaba a toda la nación que había sido unida después del exilio) estaba también involucrado en prácticas detestables para el Señor. Malaquías recordaba los días de los patriarcas de Israel y de su compromiso de fidelidad al pacto que Dio hizo con ellos en Sinaí. A la luz de la historia de Israel, preguntaba el profeta, ¿por qué la gente de su tiempo pisoteaba el pacto de Dios al actuar en forma infiel? Malaquías no esperó la respuesta, sino que se apresuró a sustanciar su acusación —que era en realidad la acusación que Dios mismo hacía— y menciona la práctica aparentemente muy difundida de los hombres judíos de casarse con mujeres paganas de las naciones vecinas de Israel.

El problema era que esas mujeres traían con ellas sus falsos dioses a Israel, como si dijéramos, ante los mismos ojos de Dios. Los que participaban de esos matrimonios eran culpables de apostasía porque permitían que otros dioses tuvieran primacía sobre el verdadero Dios de Israel. Nuestros sabios judíos veían dos problemas aquí. El primero, hombres israelitas solteros que se casaban con mujeres extranjeras, y el segundo, hombres israelitas casados que se hacían de esposas gentiles además de sus esposas judías y le daban la primacía a la gentil; el hombre que esto hacía sería separado, negándosele el acceso al templo y el derecho a invocar las misericordias del pacto de Dios. Sorprendentemente, el pueblo de hecho culpaba a Dios por sus infortunios, acusándolo de favorecer a los que hacían el mal o por lo menos de hacer caso omiso de la justicia.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué Malaquías recuerda al pueblo el papel de Dios tanto de Padre como de Creador de Israel?
  2. ¿Cuál era el problema de las uniones matrimoniales con extranjeros?
  3. ¿Por qué lloraba y clamaba el pueblo cuando hacía sus sacrificios?
  4. ¿Qué era tan grave en los cargos que contra Dios hacía el pueblo en el versículo 17?

Reflexión

Es evidente que el pueblo de Judá no procuraba cumplir su pacto con Dios. Nos haría bien saber que Dios no solamente nos ama, sino que quiere que le sirvamos fiel y abiertamente. El llamado que tenemos hoy es que guardemos la fe en el Dios de nuestros padres.