Lectura bíblica: Zacarías 1:1-2:13

El profeta Zacarías, cuyo nombre significa «el Señor recuerda», recibió un llamado especial de Dios. De todos los mensajes de los profetas en las Escrituras, el de Zacarías quizá sea el más apocalíptico de todos, pues describe la gloria futura de Israel en la era mesiánica. Las visiones de Zacarías contienen muchos elementos enigmáticos que no entendemos por completo, aunque es claro su mensaje acerca de la gloria futura de Israel.

Zacarías profetizó después de que terminó el exilio judío de setenta años en Babilonia. Muchos judíos regresaron a Israel desde Babilonia en el 538 a. C., y en ese entonces fue cuando empezó la construcción del segundo templo. Pero la construcción quedó inconclusa como quince años, de manera que Zacarías y su contemporáneo Hageo instaron al pueblo a terminarlo, y en el 516 por fin lo terminaron. Como la experiencia del juicio de Dios en el exilio aún estaba fresca en la mente del pueblo, Zacarías advirtió a su generación acerca de no repetir los errores y pecados de sus antepasados. Zacarías hizo un llamado al pueblo a volver a la fidelidad a Dios con el fin de prepararse para la revelación de su bendición futura. A partir del versículo 1:7 el profeta tuvo una serie de visiones durante una noche las cuales presentaban un amplio panorama de los designios futuros de Dios tanto para Israel como para las naciones. Las primeras tres visiones (1:72:13) describen el juicio divino contra los enemigos de Israel, además de la restauración y bendición de este.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué la generación pasada que habitaba en Judá hizo enojar a Dios «en gran manera» (v. 2)?
  2. ¿Qué promesa hizo Dios al pueblo en tiempos de Zacarías si ellos se volvían a Él en arrepentimiento y devoción sincera?
  3. ¿Por qué era tan importante que se terminara el templo en Jerusalén sin más demora?
  4. ¿Por qué Jerusalén no necesitará un muro de protección en la gloriosa era del Mesías?

Reflexión

La promesa de Dios de recibirnos cuando venimos a Él en humildad y con corazón contrito constituye un alentador recordatorio de su amor. Aun cuando tropezamos o dejamos el camino recto, hay esperanza de perdón y restauración.