Lectura bíblica: Zacarías 12:1-14:21

La profecía de Zacarías concluye con un magnífico mensaje que describe a Israel en las glorias de la era mesiánica. Al fin los enemigos de Dios y de su pueblo serán destruidos para siempre e Israel permanecerá delante del Señor como un pueblo purificado y redimido. La victoria plena sobre los enemigos de Israel se expresa en gráficas descripciones visuales, entre ellas: Jerusalén como una «roca inconmovible» que hiere a todo el que intenta moverla, pánico y ceguera aun entre los caballos de los enemigos de Israel, los líderes de Israel que acaban con sus enemigos tal como un fuego abrasador devora la madera. Pero aún en medio de esta feroz batalla Dios libra y preserva a Israel, el pueblo objeto de su pacto y de su deleite.

El capítulo 13 habla de la purificación de la tierra y del pueblo de Israel y de la remoción de todo rastro de idolatría de la nación. Israel fue purgado de la idolatría durante el exilio en Babilonia, ya que después de volver del exilio Israel nunca volvió a caer en la seducción de la idolatría de las naciones vecinas. El último capítulo de Zacarías es un maravilloso presagio del reinado justo y glorioso del Mesías. Él peleará la batalla final por su pueblo, como en el día en el que peleó contra Egipto en el mar Rojo. Así es como algunos comentaristas judíos interpretan la frase «el día de Jehová» (14:3). La santidad universal será la característica predominante del reinado del Mesías.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué dice Dios que en el día de la batalla en que Dios librará a su pueblo el más débil en Jerusalén será como el poderoso guerrero David?
  2. ¿Qué importancia tiene Zacarías 13 dado que aparece entre las magníficas promesas y bendiciones de los capítulos 12 y 14?
  3. ¿Por qué se nombra a los egipcios entre las naciones que irán a adorar al Dios de Israel en el día del Mesías, y que sufrirán si se niegan a hacerlo (14:18-19)?
  4. ¿Por qué hasta las ollas en Israel serán marcadas con la santidad de Dios (14:21)?

Reflexión

La palabra bíblica «santo» se refiere a algo que es apartado para el Señor, aun si se trata de algo tan banal y cotidiano como una olla. Esto ilustra la importancia que tiene para nosotros el hecho de recordar que todo aspecto de nuestra vida, y no solamente lo «religioso», debe vivirse para la gloria de Dios.