Lectura bíblica: Génesis 15:1-21

En el estudio de hoy leeremos acerca de otro momento decisivo en el que Dios reitera su promesa a Abram y la confirma con un pacto. Abram había rechazado la recompensa que el rey de Sodoma le ofreció por haber rescatado de unos maleantes a Lot y a muchas otras personas (Génesis 14:21-24), y se contentó con esperar en que Dios cumpliera su Palabra.

Dios honró en gran manera la fe de Abram, asegurándole que no tenía que temer. Para Abram era un misterio la manera como se cumpliría la promesa de tener una gran descendencia, dado que aún no tenía hijos. Dios respondió haciendo un pacto (cuyo significado literal de la palabra hebrea es «cortar») con Abram, mediante el cual le garantizó la tierra y la descendencia incontable. Ese pacto era incondicional; es decir, no dependía de acción humana alguna sino únicamente de la fidelidad de Dios.

Preguntas de estudio

  1. Según Génesis 14:21-24, ¿de qué manera alivió el temor del patriarca por el futuro la promesa de que Dios sería su «escudo» y su «recompensa»?
  2. ¿La pregunta que hizo Abram a Dios en los versículos 2-3 revela una falta de fe o su asombro comprensible dadas las circunstancias?
  3. En el versículo 8, Abram le preguntó a Dios cómo podría él saber que algún día poseería la tierra prometida. ¿Qué hizo Dios para responder a la pregunta de Abram?
  4. ¿Cuáles son dos acontecimientos importantes del futuro de Israel que fueron revelados a Abram en Génesis 15:13-14?
  5. La Biblia dice que «Jehová hizo un pacto con Abram» (v. 18). ¿Por qué era innecesaria la «firma» de Abram para que entrara en vigor la promesa de este pacto?

Reflexión

¿Está usted temeroso hoy? Dios nos dice una y otra vez: «No temáis». Cobre ánimo hoy al saber que Dios será su Protector y Proveedor.

El milagro del renacimiento de Israel en 1948 y su existencia permanente a pesar de todos los intentos por exterminarlo debería ser para todos nosotros motivo de gozo y confianza en que Dios nunca olvida sus promesas.