Lectura bíblica: Génesis 21:1-7 y Génesis 22:1-18

Tal vez nunca comprendamos la fe y la angustia de Abraham cuando se preparaba para ofrecer a Isaac como sacrificio a Dios. El mandato del Señor era aún más difícil debido al gran gozo que causó el nacimiento de Isaac y que se reflejaba en su nombre, cuyo significado es «él ríe». Sara había declarado que todo el que oyera acerca del nacimiento de Isaac también reiría de gozo con ella.

Pero Abraham recibió el mandato de que sacrificara a Isaac en el monte Moriah. Esta fue la prueba de fe más grande que se le haya pedido soportar a alguien. No obstante, Abraham no titubeó, y emprendió su viaje temprano a la mañana siguiente. La respuesta de Abraham (Génesis 22:8) a la pregunta de Isaac acerca del cordero para el sacrificio constituye una declaración admirable de fe en el poder de Dios de proveer para su pueblo. Y Dios proveyó un sacrificio que tomó el lugar de Isaac.

Preguntas de estudio

  1. Génesis 21 muestra que Sara también ejerció fe al esperar el nacimiento del hijo prometido. ¿Qué lección había aprendido ella catorce años atrás a raíz del incidente con Agar?
  2. Intente encontrar en Génesis 22:3 al menos cinco pasos específicos que tomó Abraham para obedecer el mandato de Dios.
  3. Más adelante, el monte Moriah cobró mayor importancia en la historia de Israel. ¿Qué notable edificación construyó Salomón para Dios en este lugar santo (ver 2 Crónicas 3:1)?
  4. ¿Cómo prefigura el carnero que murió en lugar de Isaac el sistema sacrificial de Israel bajo la ley de Moisés?
  5. La obediencia de Abraham trajo una gran bendición de Dios (vv. 17-18). ¿En qué se parece la declaración del versículo 18 a la promesa de Génesis 12:3?

Reflexión

¿Ha hecho Dios algo en su vida  que haya sido causa de gozo y risa? Cuente hoy esa bendición a un amigo o familiar.

Dios todavía pone a prueba nuestra fe de muchas maneras. El hecho de que Él proveyó lo que Abraham necesitaba significa que Dios es poderoso para ayudarnos a pasar la prueba.