Lectura bíblica: Jueces 4:11-24

El período de los jueces no solo fue una época espiritual difícil para Israel, sino también de guerra y violencia. Una muestra de ello es la batalla contra Sísara y el ejército cananeo. Puede que Barac haya sido un líder renuente, pero cuando Débora le dijo que saliera a pelear, él hizo frente a un enemigo muy poderoso que tenía carros de hierro. El cántico de Débora (Jueces 5:21) evidencia que Dios hizo crecer el torrente Cisón para que los carros de Sísara se atascaran en el barro y quedaran inservibles.

Ese día Débora y Barac obtuvieron una gran victoria al derrotar al ejército de Sísara. A partir de ese momento el poder de los cananeos en Galilea decayó hasta que dejaron de ser una amenaza para Israel. La muerte misma de Sísara es un ejemplo extraordinario del juicio que Dios trae contra los enemigos de Israel. Débora había profetizado que Dios entregaría a Sísara en manos de una mujer, y su profecía se cumplió. (Para estudiar a fondo, lea Jueces 5:1-31).

Preguntas de estudio

  1. El versículo 11 es una nota entre paréntesis que presenta a la familia de una mujer llamada Jael (v. 17). ¿Por qué Sísara tenía motivos para pensar que Jael le ayudaría a esconderse de Barac?
  2. ¿De qué manera la presencia y las palabras de aliento de Débora favorecieron el cambio de actitud de Barac en cuanto a la posición como líder que Dios le había dado?
  3. Es obvio que Jael no sentía la misma lealtad hacia Sísara y hacia el rey que sentía la familia de ella. ¿Qué riesgos corrió ella al ajusticiar a Sísara?
  4. ¿De qué manera la victoria de Débora sobre los opresores cananeos de Israel pone de manifiesto la promesa que hizo Dios a su pueblo en Deuteronomio 28:13?

Reflexión

La Biblia deja en claro que esta victoria no se obtuvo gracias a una fortaleza militar superior ni a una estrategia mejor. Débora, Barac y el ejército israelita derrotaron a sus enemigos porque Dios estaba con ellos.

Aunque en nuestra vida personal no enfrentamos ejércitos enemigos, sí tenemos batallas por pelear. En lugar de tratar de pelear en nuestras fuerzas, necesitamos tomar en serio las palabras que dijo Moisés a Israel cuando enfrentaban al ejército egipcio: «Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos» (Éxodo 14:14).