Lectura bíblica: Ester 8:1-17

Aunque Amán había desaparecido de la escena, su muerte no solucionó todos los problemas de los judíos. El decreto real para destruirlos no podía ser revocado. Pero cuando Ester intentó convencer a Asuero de que salvara a su pueblo, él dio a Mardoqueo la autoridad para escribir otro decreto que concediera a los judíos del imperio persa el derecho de defenderse en el día señalado para su exterminio. Este decreto fue llevado a través del mismo sistema de correo, y así los judíos tuvieron nueve meses para preparar la defensa de sus familias y de sus propiedades.

Observe cómo Dios revirtió por completo las circunstancias: Mardoqueo tenía el anillo del sello real y la posición de poder que Amán había tenido, y la conspiración de Amán para confiscar las propiedades de los judíos (3:13) terminó en la pérdida de sus propios bienes que fueron dados a la reina judía, Ester. La mano de Dios fue tan evidente en todos estos acontecimientos que muchos persas se hicieron judíos prosélitos, o seguidores del Dios de Israel.

Preguntas de estudio

  1. El rey Asuero comprendió que tenía un segundo motivo para mostrar su favor a Mardoqueo, aparte de la lealtad que este había mostrado antes. ¿Cuál fue ese segundo motivo?
  2. Ester volvió a acercarse al rey para intentar convencerlo de que salvara a su pueblo. ¿Cómo contrasta esta escena con la actitud anterior de ella cuando se presentó ante Asuero (ver 4:11)?
  3. En sus propias palabras, explique cómo el éxito de Mardoqueo y de Ester ilustra el principio bíblico: «Yo honraré a los que me honran» (1 Samuel 2:30).
  4. ¿Qué aprendieron los habitantes de Persia que siguieron al Dios de Israel acerca de su poder y su naturaleza?

Reflexión

Cuando tenemos el valor de actuar conforme a nuestra fe, Dios nos honra y los demás lo notan. Este es uno de los mejores testimonios que podemos ofrecer de la realidad de Dios y de la autenticidad de la fe.

Con esto en mente, dedique hoy unos minutos a pensar en cómo usted puede honrar al Señor en todo aspecto de su vida.