Lectura bíblica: Ester 9:1-19

El plan que trazaron Ester y Mardoqueo para frustrar el genocidio planeado por Amán contra los judíos funcionó a la perfección. Los judíos de la ciudad de Susa y de las provincias más remotas de este enorme imperio estaban preparados en el día señalado y, en lugar de ser destruidos, obtuvieron una gran victoria sobre sus enemigos. Pero aunque el rey Asuero autorizó a los judíos para saquear los bienes de sus enemigos, ellos no quisieron tomar cosa alguna.

Aún más asombroso fue que Asuero le dio permiso a Ester para que los judíos en Susa pudieran continuar la batalla un día más. Es probable que Ester se haya enterado de más ataques planeados o tal vez quería asegurar el fin de los enemigos de su pueblo. Los diez hijos de Amán eran parte de esos enemigos que se opusieron a los judíos y sufrieron la misma suerte de su padre. El drástico plan de Amán exigía una respuesta igualmente drástica.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué cree que los oficiales de Persia decidieron ayudar a los judíos en su lucha contra sus enemigos?
  2. Ya antes Dios había puesto el temor de los judíos en los corazones de sus enemigos (Josué 2:8-11). ¿Cómo favoreció este temor la causa de los judíos en Persia en el momento de defenderse?
  3. ¿De qué manera la negativa de los judíos a saquear a sus enemigos constituye una declaración de que dependían de Dios?
  4. Según Zacarías 2:7-10, cualquiera que toca a Israel toca a «la niña» del ojo de Dios. ¿Qué enseña este pasaje acerca de lo que espera a aquellos que en la actualidad tratan de destruir a los judíos?

Reflexión

La liberación milagrosa de los judíos que Dios obró en los días de Ester constituye un poderoso recordatorio de que Él es la roca y el refugio de todos aquellos que confían en Él.

Dios también nos invita a que lo busquemos a diario para que a cambio de nuestra debilidad Él nos dé su fortaleza. Lea Isaías 40:29-31 y dé gracias al Señor por esta gran promesa.