Leer: Génesis 24:1-33

De los tres grandes patriarcas de Israel, no cabe duda de que Isaac careció de una personalidad tan fuerte o dinámica como la de su famoso padre, Abraham, o la de su famoso hijo, Jacob. Isaac fue incluso un actor pasivo en el tan conocido incidente de su vida: el día en que Abraham se lo llevó al monte Moriah, en lo que ahora es el templo del monte en Jerusalén, lo amarró y lo puso en el altar, en obediencia a Dios (Génesis 22).

Es interesante que no se registrara la reacción de Isaac ante la amenaza inminente de morir por el filo del cuchillo, aunque los antiguos rabinos señalan que fue una reacción acorde con el espíritu de sacrificio de su padre Abraham. Podemos inferir de la vida de Isaac como adulto que este dramático evento reforzó su fe en Dios. De hecho, Isaac fue un hombre de fe así como lo fue su padre Abraham y su hijo Jacob, aunque igual que ellos, su fe se expresaba en medio de los errores y defectos humanos. Isaac es un ejemplo de alguien al que, como la mayoría de nosotros, se le pide simplemente que permanezca fiel aun cuando no se le asigne un papel de liderazgo.

Preguntas de estudio

  1. Aprendimos acerca del nacimiento de Isaac en las lecciones sobre Abraham. Repase Génesis 21:1-8 y repare otra vez en la alegría que produjo el nacimiento de Isaac. ¿De qué manera su nombre mismo refleja la alegría de sus padres?
  2. ¿Por qué Abraham hizo jurar solemnemente a su siervo que no buscaría mujer para Isaac de entre las cananeas (Génesis 24:1-9)?
  3. El siervo de Abraham ejerció también la fe cuando fue a buscar una esposa para Isaac, y Dios oyó su oración (Génesis 24:12-14). ¿Por qué cree usted que la respuesta llegó tan rápido?
  4. Diga con sus propias palabras qué revela el entusiasmo de Rebeca por ayudar a un forastero con respecto a su actitud y carácter como mujer que iba a permanecer al lado de Isaac durante sus vidas de fe.
  5. ¿Puede explicar el parentesco de la familia de Rebeca con Abraham a partir de la información dada en el versículo 15? (vea también el versículo 48 y Génesis 11:29).

Algo en que pensar

Para nosotros hoy es difícil  imaginarnos a Isaac confiando en otro para que le escogiera esposa. Pero Dios también nos pide que confiemos en Él día a día, en lo grande y en lo pequeño, aunque no siempre comprendamos, ¡y Él es digno de nuestra fe!

El siervo de Abraham ni siquiera iba a comer hasta que hubiera cumplido su misión. Compare la diligencia del siervo con su propia dedicación para llevar a cabo tareas importantes que se le han encomendado.