Leer: Génesis 26:1-25

La lección de hoy ilustra la veracidad del viejo refrán que dice «hijo de tigre sale pintado». Muchos años antes, Abraham mintió dos veces acerca de su relación con Sara, cuando estuvo en presencia de reyes extranjeros (Génesis 12:1-13; 20:1-18). En esta ocasión Isaac se valió de la misma artimaña cuando la hambruna en Canaán lo obligó a llevarse a su familia a la ciudad filistea llamada Gerar, en la costa sur del Mar Mediterráneo.

Hay muchas coincidencias entre las experiencias de Abraham y las experiencias de Isaac en Gerar, hasta un rey con el mismo nombre. Sin embargo, estos dos incidentes están separados en el tiempo por unos noventa años, y es probable que Abimelec fuera un título de realeza (significa «mi dios es rey»), lo mismo que faraón o césar, y no el nombre de un rey. Lo más asombroso es que, a pesar de este desliz en la fe de Isaac, Dios siguió bendiciéndolo según sus promesas. (Para  entender mejor el favor del que gozaba Isaac, lea los versículos 26-35).

Preguntas de estudio

  1. En los versículos 1-5, Dios volvió a reiterar sus grandes promesas a Isaac. ¿Por qué necesitaba Isaac confianza, seguridad, particularmente en ese momento?
  2. Explique cómo la mentira de Isaac con respecto a Rebeca pudo haber llevado a los hombres de Gerar a deshonrarla y a cometer un pecado sin saber lo que estaban haciendo.
  3. Isaac se hizo tan poderoso que los filisteos le temían. Sin embargo, ¿cuáles eventos en los versículos 16-22 muestran que Isaac no tenía intención de hacerles daño?
  4. ¿De quién aprendió Isaac la importancia de construir un altar para adorar a Dios, cuando Él se le apareció en Beerseba? (versículos 24-25).

Algo en que pensar

Dios bendijo a Isaac a pesar del hecho de que este engañó al rey con respecto a su verdadera relación con Rebeca. Dios no bendice la falsedad, pero es fiel para cuidar de su pueblo como lo prometió, a veces a pesar de nosotros mismos.

Dice la Biblia que en vez de ser agresivo y exigente, Isaac era un «pacificador» que tenía un espíritu agradable y siempre trataba de complacer hasta donde podía a los demás. Ese es un buen ejemplo que podemos seguir en los inevitables conflictos de la vida diaria.