Leer: Génesis 35:27-29 y Génesis 36:1-8

Los últimos días de Isaac fueron tranquilos, por lo menos hasta donde nos dice la Biblia. No se registra nada más de su vida después del robo de la bendición en Génesis 27, hasta que nos encontramos con el anuncio de su muerte. La vida de Esaú tomó un rumbo totalmente diferente al que tomó Jacob. Los descendientes de Esaú fueron los edomitas, que vivieron en lo que hoy es Jordania y llegaron a ser más tarde los enemigos de Israel.

Varias referencias a Isaac en Génesis dejan claro que, a pesar de su vida escasa de eventos, todavía era el hijo de la promesa en la línea de bendición de Dios a Israel. Ejemplo, en Génesis 31, lo vv. 42 y 53 se refieren a Dios como «el temor de Isaac», esto es, el Dios a quien Isaac temía o adoraba. Y en Génesis 42:9, Jacob oraba al «Dios de mi padre Isaac». Como dijimos antes, Isaac era el menos prominente de los tres patriarcas principales de Israel, pero fue un fiel adorador del Dios verdadero y creyó en las promesas de ese Dios. Por eso Isaac es digno de su lugar de honor en la historia y en la herencia de Israel como uno de los tres patriarcas.

Preguntas de estudio

  1. Larga vida y muchos descendientes fueron dos signos de la bendición de Dios en el tiempo de los patriarcas. ¿Cómo reflejó la vida de Isaac el hecho de que Dios lo había bendecido?
  2. Todas las esposas de Esaú, excepto una, eran cananeas. ¿Cuál era el mayor peligro de casarse con gente que estaba fuera de la comunidad del pacto? (sugerencia: leer 1 Reyes 11:1-8).
  3. ¿Qué quiere decir la Biblia cuando habla de «el temor del Señor»?
  4. Jacob y Esaú eran tan prósperos que no hubo espacio para ambos en la tierra después de que Jacob regresó con todos sus rebaños y manadas. ¿Por qué cree usted que Dios bendijo a Esaú a pesar de que parecía tener poca sensibilidad espiritual?

Algo en que pensar

La historia de Jacob y Esaú nos recuerda que no siempre podemos predecir, y ciertamente no podemos manejar, las acciones y decisiones de Dios. Él hace lo que sabe que es lo mejor; y usted puede estar seguro de que Él siempre tiene en mente lo que a usted más le conviene.

El mundo necesita más gente de poco relieve como Isaac, pero también gente como Abraham y Jacob. Estos tipos de gentes pueden estar satisfechas aunque su ministerio no parezca tan prominente como el de otros. Ser fiel en donde Dios lo ha puesto a uno es suficiente recompensa.