Leer: Génesis 25:19-34;28:1-22

Jacob fue uno de los personajes bíblicos más pintorescos. Aunque fue el segundo hijo mellizo de Isaac y Rebeca (nació inmediatamente después de Esaú), se apoderó del primer lugar cuando engañó a su padre para que le diera la bendición que por tradición le correspondía a su hermano primogénito. Sin embargo, pese al engaño de Jacob, la mano de Dios estaba en todo. Una profecía que se pronunció en el momento de su nacimiento decía: «el mayor servirá al menor» (Génesis 25:23). Para profundizar, lea génesis 27, que narra cómo Jacob se apoderó de la bendición y la amenaza de muerte de Esaú contra su hermano Jacob).

Conscientes de la seriedad de la amenaza de Esaú de matar a su hermano, Isaac y Rebeca enviaron a Jacob muy lejos , donde vivían los parientes de Rebeca, tanto por su seguridad como para propiciar el encuentro de una novia para él de su propio pueblo. Siendo el engañador, Jacob dejó su familia para enfrentar un futuro incierto; pero Dios le salió al encuentro en el camino y le aseguró que estaría con él. Jacob también necesitaba aprender algunas lecciones duras acerca de la honradez, las cuales Dios le enseñaría a través de su tío Labán, que era tan astuto como Jacob.

Preguntas de estudio

  1. ¿Tenía Jacob que tomar los asuntos en sus manos para que se cumpliera la voluntad de Dios? ¿A qué podemos atribuir la decisión de Dios de bendecir a Jacob a pesar de la conducta engañosa de este?
  2. Si bien Jacob dejó su familia bajo la oscura nube de la amenaza de muerte de Esaú, también lo hizo bajo la brillante promesa de la bendición de Dios (Génesis 28:3-4). Cuáles son las dos maneras en que Isaac pidió que Dios bendijera a Jacob?
  3. En Betel (al norte de Jerusalén), Dios prometió bendecir a todas las naciones por medio de Jacob y su descendencia (vea también Génesis 12:3). ¿Cree usted que esta bendición sigue vigente hoy para aquellos que bendicen a Israel? ¿Por qué?
  4. Jacob puso su almohada de piedra por monumento en Betel. Explique por qué la costumbre de erigir monumentos en lugares clave fue parte fundamental del viaje posterior de Israel hacia la tierra prometida.
  5. En Génesis 28:20-22 Jacob declaró su fe en Dios y prometió darle el décimo, o el diezmo, de todas sus ganancias. ¿De qué manera revela este voto que Jacob era un hombre transformado?

Algo en que pensar

Dios ha prometido estar siempre con su pueblo. ¿Tiene presente algún suceso reciente de su vida que le haya hecho ver la presencia continua de Dios? Dé gracias a Dios por este «monumento».

Por medio del diezmo, Jacob —al igual que Abraham (Gn 14:20)— reconocía que todo lo que él tenía le pertenecía a Dios, el gran Dador. Medite en esa verdad y piense en lo que Dios le ha dado y en cómo puede usted mostrarle su gratitud por los dones que vienen de Él.