Leer: Génesis 29:31-30:24

La historia de la familia de Jacob nos da otro cuadro hermoso de cómo Dios obra en medio de las experiencias, las ambiciones e incluso los errores humanos para llevar a cabo su plan soberano. En este caso, se trata de la fundación de su pueblo escogido: Israel. Podríamos sentir lástima de Lea, quien sufrió no solo por ser la esposa que Jacob no amaba, sino también por los celos de su hermana Raquel.

Pero Dios borró la afrenta de Lea y la recompensó con seis hijos de Jacob, lo cual era en la época de los patriarcas señal de la bendición de Dios. Las tensiones familiares aumentaron cuando Lea y Raquel dieron a sus siervas como esposas a Jacob. Sin embargo, aún estas relaciones llegaron a ser fructíferas porque Lea, Raquel y sus siervas tuvieron los hijos que llegarían a ser los jefes de las tribus de Israel. (Para profundizar en el tema, lea Génesis 30:25-43, sobre los tratos de Jacob con Labán).

Preguntas de estudio

  1. ¿Qué pista encontramos en Génesis 29:31 acerca del hecho de que los hijos de Lea (y también de las otras mujeres) nacieron con un propósito especial?
  2. Abraham se había casado con la sierva de Sara, su esposa estéril, para tener un hijo (Génesis 16:1-2), mientras que Isaac oró por su esposa Rebeca que también era estéril (Génesis 25:21). ¿Cuál fue el ejemplo que siguió Jacob (Génesis 30:1-5)?
  3. ¿De qué manera esperaba Lea que el nacimiento de sus hijos cambiara la actitud y los sentimientos de Jacob hacia ella (Génesis 29:34; 30:20)?
  4. Las riñas y los tratos eran la norma en la gran familia de Jacob. ¿Cómo usó Dios incluso el «lío» entre Lea y Raquel (30:14-16) para llevar a cabo sus propósitos?

Algo en que pensar

La envidia es uno de los sentimientos humanos más poderosos. Sin importar cuáles sean sus circunstancias, no permita que su corazón abrigue amargura o envidia hacia otros.

Sabemos que el verdadero amor no puede comprarse ni forzarse, sino que solo puede darse con libertad. Procuremos que las personas que son parte de nuestra vida sepan que no tienen que esforzarse por ganar nuestro amor.