Lectura bíblica: Génesis 11:31-12:7; Josué 23:1-11

El nombre «Canaán» cobró importancia en la historia de Israel desde el principio, cuando Dios hizo el llamado a Abraham para que abandonara Ur y emprendiera su viaje a la tierra que Él prometió darle. Canaán era hijo de Ham (Génesis 10:6) y nieto de Noé, y la tierra en donde sus descendientes se establecieron tomó su nombre. Según Josué, la tierra que Israel heredaría abarcaba toda el área comprendida desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo, en dirección oeste. Dios había dicho a Abram que le daría toda la tierra que pudiera él abarcar con la vista en toda dirección (Génesis 13:14-15).

La Biblia dice claramente que los cananitas eran pueblos idólatras a quienes  los israelitas —después del Éxodo y después de haber entrado en el territorio y haberlo conquistado— debían echar de la tierra. Y como Dios repitió su promesa en cuanto a esta tierra especial a cada una de las generaciones de líderes que se levantaba en Israel, a Canaán se le llegó a conocer como la «tierra prometida», nombre que aún tiene validez. En la teología cristiana, Canaán es también un símbolo de la promesa de bendición de Dios para su pueblo.

Preguntas de estudio

  1. Dios ordenó a Abram que saliera de Ur y se fuera a Canaán. ¿Por qué cree que Dios expatrió a  Abram en vez de bendecirlo en Ur?
  2. Abram tenía setenta y cinco años en ese entonces, edad en la que a poca gente se le pide que enfrente un desafío de esa naturaleza. ¿Cómo nos damos cuenta de que ni la edad de Abram ni su escaso conocimiento de Canaán lo echaron atrás?
  3. Después de muchos años, ¿qué prueba ofreció Josué al pueblo de Israel de que Dios los ayudaría a entrar en posesión de Canaán, la tierra prometida?
  4. ¿Por qué Josué advirtió a los israelitas de que no se mezclaran con las naciones vecinas al tomar posesión de Canaán?

Reflexión

Todos tenemos una «Canaán» en nuestras vidas: una prueba grande que debemos aceptar y superar por la fe. Ore para que Dios le dé la fortaleza necesaria para afrontar esa prueba y dele gracias por la fuerza que tiene para enfrentarlo.