Lectura bíblica: David conquista Jerusalén. 2 Samuel 5:1-10; Salmo 48:1-3

¡Jerusalén! Solo la mención de la ciudad santa evoca un flujo de emociones en los corazones de los judíos dondequiera que estén. Jerusalén, que se pronuncia Yeru-chalom en hebreo, significa «fundada en paz».

Jerusalén es la verdadera ciudad de paz, y lo será otra vez. Ha sido la capital de Israel desde que David la conquistó en el año 996 antes de la era cristiana: hace ya más de 3000 años. Jerusalén ocupa también un lugar especial en el corazón de Dios. Es la ciudad que la Biblia llama «el gozo de toda la tierra» en el Salmo 48:2, y de la cual dijo Dios que la había puesto «en medio de las naciones» (Ezequiel 5:5).

El relato de la conquista de Jerusalén da cuenta de que la ciudad era originalmente una fortaleza de los jebuseos, un pueblo de las familias de los cananeos (Génesis 10:16).

Era obvia la hostilidad de los jebuseos hacia Israel, por las pullas que le echaron a David cuando llegó a la ciudad. Él encaraba un verdadero desafío, pues Jerusalén había estado en manos de los jebuseos desde los días de Josué (Josué 15:63). Pero Dios fortaleció a David para que capturara la ciudad e instalara allí su trono.

Preguntas de estudio

  1. ¿Cuáles son algunas de las formas en las que podemos ayudar al pueblo de Jerusalén a ser partícipe de la bendición que su ciudad representa para todos los pueblos de la tierra?
  2. Cuando los jebuseos se mofaron de David y se rieron de su ejército (2 Samuel 5:6), ¿a quién en realidad estaban insultando?
  3. El nombre «Jehová Dios de los ejércitos» (versículo 10) describe a Dios como el Señor de los «ejércitos». Explique por qué este nombre es especialmente apropiado en este escenario.
  4. ¿En qué manera el Salmo 48:3 realza la descripción de Dios como defensor de Israel?

Reflexión

La situación de David pasó hace tanto tiempo que puede parecernos muy lejana. Pero el Dios de David es el mismo de hoy, y aún vigila sobre su pueblo. Dele gracias a Dios por la protección que le brinda y por la mirada atenta sobre Israel. Como dice la Biblia: «Por cierto, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel» (Salmo 121:4).