Lectura bíblica: El sacrificio de Isaac – Parte 1 Génesis. 22:1-11

Si ninguna otra ciudad del mundo es tan venerada como Jerusalén, tampoco hay otro sitio de la ciudad más venerado que el monte Moriah. Es el mejor ejemplo de «un lugar en el corazón» para el pueblo judío. Aquí, uno de los sitios más altos de Israel, fue donde a Abraham se le dijo que sacrificara a su hijo Isaac, en lo que fuera la mayor prueba de fe que se le haya pedido a alguien. En el monte Moriah estuvieron también el primer templo y el segundo templo. Muchos judíos y también muchos cristianos creen que allí se construirá el tercer templo cuando venga el Mesías.

El monte Moriah primero sobresalió en la historia porque en él se dio el akeda(cuando Abraham, en obediencia a Dios, ató a Isaac para sacrificarlo). Dios probó la obediencia de Abraham y este dio buena prueba de su obediencia. Abraham ató a Isaac al altar y se preparó para matar a su hijo, porque eso fue lo que Dios le dijo que hiciera. Cuando Abraham estaba a punto de cortar con su afilado cuchillo la garganta de Isaac, Dios lo detuvo.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué el akeda fue un evento tan importante en las vidas de Abraham y de Isaac?
  2. Si Dios sabía que Abraham le obedecería y que al final Él proveería un animal para el sacrificio, ¿por qué cree usted que Dios permitió que Abraham pasara por todo lo que pasó hasta ese punto?
  3. Algunos maestros de Biblia creen que para entonces ya Isaac pudo haber sido un joven, tal vez con la edad suficiente como para tener más fuerza muscular que Abraham. ¿Por qué entonces Isaac se sometió a ese probable sacrificio?
  4. ¿De qué manera la fidelidad de Dios en este asombroso relato es un símbolo de la fidelidad de Dios a su pueblo hoy?

Reflexión

Si Dios fue fiel a Abraham cuando este más lo necesitaba, ¿no cree usted que Él será fiel a su pueblo hoy? Confíe en el Señor y siga sus instrucciones aun cuando, desde el punto de vista humano, parezca no tener sentido. Su prueba de fe puede ser muy difícil, pero al final encontrará a Dios esperándolo para liberarlo.