Lectura bíblica: Rut 2:1-12

Hacen falta dos para completar una historia de amor, y quien escribió el libro de Rut pronto nos presenta a Booz, hombre prominente en Belén. Sus cebadales estaban entre los que daban su cosecha en ese momento, y «resultó» que Rut terminó espigando en esos mismos campos. El lenguaje utilizado destaca la acción de la mano invisible de Dios encauzando los eventos, puesto que debemos entender que la razón de que las cosas resultaran así no fue por pura casualidad, sino por la soberanía de Dios.

El primer encuentro entre Rut y Booz puso de manifiesto mucho del carácter de ambos. Booz trató a Rut con el honor merecido por ser la mujer leal y recta de carácter que era, y Rut expresó su profunda gratitud por la amabilidad de Booz. La alusión que él hace a todo lo que Rut había dejado en Moab y su oración pidiendo a Dios que la bendijera subrayan el hecho de que Rut había puesto su futuro en las manos del Dios de Israel.

Preguntas de estudio

  1. El hecho de que Rut fuera a espigar a los campos de Booz, ¿qué revela de su condición financiera y de la de Noemí? (sugerencia: leer Levítico 19:9).
  2. El saludo que Booz dio a sus trabajadores revela que él era hombre de fe. ¿De qué maneras sus acciones hacia Rut prueban la realidad de su fe?
  3. ¿Puede señalar alguna clave en estos versículos de que Booz era bastante mayor que Rut? (sugerencia: leer Rut 3:10).
  4. Rut estaba asombrada de que Booz se hubiera fijado en ella; pero él conocía muy bien el pasado de Rut. ¿En qué forma la oración de Booz dio seguridad a Rut de que ella y Noemí estarían bien?

Reflexión

Muchas veces lo que a nosotros nos parecen sucesos aleatorios o asombrosas coincidencias son en realidad la mano soberana de Dios que obra en nuestras vidas.

Al igual que Rut y Booz, es nuestra responsabilidad actuar con fe y rectitud en las circunstancias en las que nos encontremos, lo cual nos prepara para recibir la bendición de Dios.