Lectura bíblica: Rut 4:1-10

Ningún productor de Hollywood pudo haber ideado un final más feliz para una historia de amor que el capítulo final de Rut. Hubo inclusive un giro dramático en la trama que pudo haber alterado radicalmente el resultado. Aun cuando Booz amaba a Rut, él tenía que hacerse a un lado y darle a otro pariente la oportunidad de contraer matrimonio con Rut si este así lo decidía. Booz reunió a diez ancianos de Belén para que sirvieran de testigos en el caso que ponía en conocimiento de su pariente.

Es interesante que Booz empezara mencionando la tierra involucrada en el proceso de redención. Tal vez sintió que empezando así, para cuando tuviera que mencionar a Rut el otro se echaría atrás al darse cuenta del alcance del «trato». Pero no importa cuál haya la estrategia de Booz, lo cierto es que dio resultado. El otro pariente le cedió el derecho de redención y de matrimonio a Booz, y sellaron el acuerdo con una versión antigua de «firma en la línea de puntos».

Preguntas de estudio

  1. La ley del levirato (tomado del término latino levir que significa «hermano del esposo») está en Deuteronomio 25:5-10. ¿Por qué era importante que el nombre y la herencia de la persona muerta se conservaran vivos en Israel?
  2. ¿En qué forma al comprar la propiedad de Noemí y casarse con Rut se pondría en «peligro» la otra propiedad del pariente?
  3. ¿Cuál indicio puede notar en el versículo 9 de que los miembros fallecidos de la familia de Noemí no habían sido olvidados?
  4. Booz había actuado de acuerdo con la ley de Moisés. ¿Qué importancia tuvo para el futuro de Booz y el de Rut el hecho de que él obedeciera la ley y no tratara de tomar los asuntos en sus propias manos?

Reflexión

El libro de Rut está lleno de ejemplos de la soberanía de Dios: de su mano poderosa, que no siempre se ve, pero siempre está en acción.

Si usted espera que se le resuelva un problema o que cambie una circunstancia difícil, siga el ejemplo de Booz. Haga lo que usted sabe que es correcto y confíe en que Dios va a hacer su obra en esa situación, aun cuando usted no pueda ver la mano de Dios actuando en su vida.