Lectura bíblica: Génesis 29:33-35; 34:1-31; 49:5-7

Simeón y Leví fueron el segundo y el tercer hijo, respectivamente, que tuvo Jacob con Lea, la esposa a la cual él no escogió ni amó. Simeón significa «oír» y Leví «unión», y su importancia se explica en el texto. Todos los hijos tenían nombres con significado, e incluso podemos seguir la historia de la familia de Jacob por medio de los nombres de sus hijos. Por ejemplo, si unimos el significado de Rubén («miren, un hijo») y de Judá («alabanza»), podemos observar que Lea describía el trato de Dios hacia ella. Los nombres pueden combinarse en esta declaración: «Miren, he tenido un hijo que puso fin a mi esterilidad. Dios ha oído mi oración, y ahora Jacob se unirá a mí. Alabaré al Señor por lo que Él ha hecho».

Aunque Rubén se descalificó como líder de la familia por cuenta de sus acciones, Simeón y Leví dejaron un legado cuestionable. La triste historia empezó cuando Siquem, príncipe de una de las tribus cananeas que habitaban en la tierra prometida, violó a Dina, la hermana de Simeón y Leví. Esto era considerado un pecado y una violación de la mayor gravedad, y debía ser castigado. Pero Simeón y Leví se dejaron llevar por su ira y mataron a gente inocente.

La profecía de Jacob menciona el futuro de estas dos tribus. Los descendientes de Simeón serían dispersados y los de Leví llegarían a ser el clan sacerdotal que serviría en el templo y que no tendría derecho a poseer tierra en Israel.

Preguntas de estudio

  1. ¿Qué tenía de malo el ofrecimiento que hizo Hamor, padre de Siquem, a Jacob, para que habitaran con su pueblo, «emparentaran» con ellos y tomaran posesión de la tierra que Hamor les daría?
  2. El plan de Simeón y Leví para incapacitar a sus víctimas fue astuto, pero también muy engañoso. ¿Dónde aprendieron  ellos tal «oficio»?
  3. ¿En qué se basaron Simeón y Leví para justificar su destrucción del pueblo de Siquem?
  4. ¿Por qué los levitas fueron escogidos como sacerdotes más adelante (Éxodo 32:25-29)?

Reflexión

El terrible arrebato de ira y venganza de parte de Simeón y Leví debe recordarnos lo que puede suceder si tomamos en nuestras manos la ley y usurpamos el derecho que solo Dios tiene como juez.

Dios estableció que estos dos hijos y sus tribus no desempeñarían un papel prominente en Israel. Decidamos que no daremos lugar a la violencia ni a la venganza como medios para enmendar un daño o de obtener alguna satisfacción.