Lectura bíblica: Génesis 30:18; 49:16-17,21

Algunos expertos en el tema del orden de nacimiento afirman que en una familia los hijos del medio son muchas veces los más equilibrados. Juzgue usted mismo en el caso de Dan, Neftalí, Gad y Aser, los cuatro hijos del medio que tuvo Jacob. Dan y Neftalí fueron los hijos quinto y sexto, los cuales Bilha, sierva de Raquel, dio a luz. Cuando Raquel vio cómo Dios había bendecido a Lea, tuvo celos e insistió en que Jacob se casara con Bilha. Los hijos que nacieran de esa unión con la sierva le serían «atribuidos» a Raquel, y ello sería decisivo en la pelea entre Lea y Raquel para determinar quién le daría más hijos a Jacob.

Las tribus de Dan y Neftalí fueron famosas por su tenacidad en la batalla. Aunque a Neftalí se le asignó una posición clave de defensa entre las tribus no logró expulsar a los cananeos. Dan también fue reconocida como la tribu que guardaba las costumbres antiguas y las tradiciones de Israel. Quizá el descendiente más famoso de la tribu de Dan fue Sansón (Jueces 13:2, 24), quien parecía encarnar los rasgos de los miembros de esta tribu en la lucha que sostenían contra los filisteos. Ninguna de estas dos tribus ocupó un lugar importante en la historia posterior de Israel. Se ha sugerido que tal vez hayan emparentado con pueblos extranjeros.

Preguntas de estudio

  1. ¿Qué importancia tendría en la batalla el poderío de Dan y Neftalí?
  2. ¿Por qué era crucial que los cananeos fueran expulsados de la tierra prometida?
  3. Aunque Jacob profetizó que Dan «juzgará», también dijo que esta tribu sería traidora. ¿Qué suceso en Jueces 18:30 muestra la forma como se cumplió esta profecía de Jacob?
  4. ¿Cómo describen más adelante la historia de la familia de Jacob los significados del nombre de Dan, «justicia», y de Neftalí, «contienda»?

Reflexión

Es interesante notar de nuevo cómo se entretejen la soberanía de Dios y la experiencia y las intrigas humanas en los nacimientos de Dan y Neftalí. La historia de ambos, por un lado, nos anima porque nos hace ver que Dios actúa en toda situación humana, y por otro, nos exhorta a reflexionar en los móviles que tenemos para hacer las cosas.