Lectura bíblica: Génesis 30:14-20; 49:13-15

Al llegar al nacimiento de Isacar y Zabulón, los hijos noveno y décimo de Jacob, y el quinto y sexto que tuvo Lea, la rivalidad en esta familia era más que evidente. La concepción de Isacar sólo tuvo lugar, al menos desde el punto de vista humano, por un negocio entre Lea y Raquel, en la que Lea compró por una noche la compañía de Jacob. Como se creía que las mandrágoras ayudaban a la fertilidad, no resulta sorprendente que tanto Lea como Raquel las quisieran.

Pero en vista de que Lea llevaba las de ganar, Raquel tenía que dar algo a cambio de su petición. Isacar nació y recibió un nombre que significa «recompensa». No se nos dice cómo ocurrió la concepción de Zabulón. Tal vez a Jacob le haya agradado el nacimiento de otro hijo y haya pasado más tiempo con Lea. Ya que Zabulón puede significar «morar» y «honra», parece que Lea creía que después de dar a Jacob tantos hijos él se quedaría con ella y la honraría. Parece que Isacar y Zabulón siguieron el camino de la mayoría de sus hermanos, pues prácticamente pasaron desapercibidos. Aquí también el único detalle que aparece de sus vidas es que tuvieron cuatro y tres hijos, respectivamente, cuando la familia se fue a vivir a Egipto (Génesis 46:13–14).

Preguntas de estudio

  1. Explique de qué manera se ve la mano de Dios en medio de todas las rivalidades e intrigas de la familia de Jacob.
  2. ¿En qué forma la participación de Rubén en esta parte de la historia indica que la rivalidad ya había afectado a su generación?
  3. ¿Por qué creyó Lea que la respuesta de Dios a su oración vino porque ella había dado a Jacob su cuarta esposa, Zilpa?
  4. ¿Se cumplió el anhelo de Lea tras el nacimiento de Zabulón (y de todos sus seis hijos) de que al fin Jacob la amaría?

Reflexión

En nuestro siguiente estudio aprenderemos que muchos años después, en el período de los jueces, salió un líder de Israel de cada una de estas dos tribus. Así como nuestra fidelidad hoy puede significar bendición para las generaciones futuras, la ausencia de logros importantes en el presente no descarta la posibilidad de que Dios pueda usarnos en gran manera en el futuro.