Lectura bíblica: Génesis 30:22-24; 35:16-20; 37:1-36; 49:22-27

Casi podríamos trazar una línea divisoria en el registro de la familia de Jacob y ubicar a José y a Benjamín en el lado opuesto de sus diez hermanos. Raquel, la madre de José y Benjamín, fue la esposa predilecta de Jacob, por lo que estos dos llegaron a ser sus hijos favoritos. En el siguiente estudio veremos las vidas de José y sus hijos, Manasés y Efraín, cuyas familias alcanzaron la posición de tribu en Israel. Muchos conocen la historia de José y su túnica especial, un regalo de Jacob que sirvió como señal de su condición de favorecido, pero que en poco tiempo le costó la libertad. Pero Dios obraba, mediante el exilio de José en Egipto, para salvar la familia de Jacob y, por ende, a la nación de Israel de la mortal hambruna.

El nacimiento de Benjamín cobró la vida de Raquel, y por eso es comprensible que Jacob amara tanto a su hijo menor. Durante su agonía Raquel lo llamó Benoni, «hijo de mi pena», pero Jacob lo llamó Benjamín, «hijo de mi diestra». El nacimiento de Benjamín fue una respuesta a la oración de Raquel por otro hijo (Génesis 30:24). Ella hizo esta oración cuando nació José, y su nombre era muestra de la fe y esperanza de Raquel en la respuesta de Dios: José significa «el Señor añada».

Preguntas de estudio

  1. ¿De qué manera quitó el nacimiento de José la «afrenta» de Raquel (Génesis 30:23)?
  2. ¿Qué importancia reviste el significado del nombre de Benjamín, «hijo de la diestra»?
  3. La profecía de Jacob concerniente a José (Génesis 49:22-26) revela el secreto del éxito de José. ¿Qué le permitió a José lograr tanto a pesar de sus tribulaciones?
  4. La tribu de Benjamín tendría un futuro violento y vergonzoso. ¿De qué manera lo prevé y lo predice la profecía de Jacob (Génesis 49:27)?

Reflexión

La vida de José nos recuerda en especial los peligros de los favoritismos ya sea en nuestra familia o en otras relaciones importantes. La túnica de José se convirtió en el símbolo visible de su condición y despertó los celos de sus hermanos. Debemos ser muy prudentes para no comunicar de manera abierta o sutil nuestra predilección por una persona en detrimento de otra.