Lectura bíblica: Génesis 49:22-26; Deuteronomio 33:13-17; Jueces 1:22-25, 35

En su lecho de muerte, Jacob bendijo a Manasés y a Efraín, los dos hijos de José que le nacieron durante sus años en Egipto. Estos dos grupos recibieron el estatus de tribu, y no tardaron en sustituir a José en el listado de las doce tribus. Con frecuencia se omitía de la lista a los levitas, porque no tenían tierras como herencia, y en por lo menos una lista se omitió a Simeón porque su tribu fue asimilada por Judá. Manasés era una tribu fuerte e inclinada a la guerra, de la que fueron descendientes Gedeón y Jefté, jueces y guerreros de Israel.

Aunque ambas tribus fueron bendecidas en gran manera, la bendición de Jacob fue sobre Efraín, el menor, y no sobre Manasés, el primogénito. Los de la tribu de Efraín lograron entonces prominencia en Israel, y fue tal la prominencia que en tiempos posteriores el nombre de Efraín fue sinónimo de Israel. El cántico de bendición de Moisés pedía a Dios una bendición material y militar sobre los hijos de José. Los de la tribu de Efraín llegaron a ser muy exitosos, aunque su prosperidad parece haberlos llevado a la apatía espiritual, y el profeta Oseas habló del juicio que caería sobre Efraín (Oseas 9:13).

Preguntas de estudio

  1. ¿Qué importancia tuvo el hecho de que Jacob prefiriera a Efraín en lugar de Manasés?
  2. ¿Cómo llegó a ser la tribu de Efraín sinónimo de Israel?
  3. ¿Por qué Oseas advirtió que Dios traería un juicio semejante sobre Efraín? (Pista: lea Oseas 9:14-18)

Reflexión

Hemos aprendido que cada una de las tribus de Israel tenía sus puntos fuertes y sus puntos débiles, así como los tenemos nosotros hoy día. Todos tenemos la capacidad y el poder para glorificar a Dios. Necesitamos cultivar esos aspectos de nuestra vida, pero también debemos cuidarnos de los aspectos débiles, para que no lleguen a ser tropiezo en nuestro propósito de seguir a Dios para gozar de sus bendiciones.