Lectura bíblica: Zacarías 14:1-21

El monte de los Olivos es un lugar verdaderamente importante en las Escrituras. Esta extensión de tierra de cuatro kilómetros que atraviesa el valle de Cedrón desde Jerusalén no sólo es importante en la historia de Israel, sino que según el profeta será el lugar de llegada del Mesías cuando vuelva para librar a Israel de sus enemigos y reinar. Zacarías dijo que en ese momento el monte de los Olivos se abrirá en dos y formará un gran valle a través del cual el pueblo podrá huir de sus agresores. Dios protegerá y cuidará a Jerusalén, y el mundo entero adorará al Dios verdadero.

El monte de los Olivos también fue un lugar destacado en la vida y el ministerio de Jesús. En sus laderas pasó días de oración, y fue el lugar de su arresto. Hoy día el monte de los Olivos constituye una parada «obligatoria» para todo el que visita Israel. Ofrece una vista espectacular de la ciudad antigua de Jerusalén, y desde allí puede divisarse el mar Muerto a 24 kilómetros. La tumba de Absalón, el hijo de David, también se alcanza a ver en el valle de abajo.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué el Mesías abrirá en dos el monte de los Olivos cuando venga?
  2. Según los versículos 6-11, ¿cuáles son algunas de las bendiciones que vendrán cuando el Mesías reine sobre el pueblo de Israel y sobre toda la Tierra?
  3. El profeta habla de todas las naciones que observarán la fiesta de los tabernáculos en la era mesiánica. ¿Por qué las naciones deberán observar esta fiesta en la era venidera?
  4. Otra referencia al monte de los Olivos se encuentra en 2 Samuel 15:30. Allí, el rey David subía al monte de los Olivos «e iba llorando». Lea este capítulo y señale el suceso que motivó en David y sus acompañantes un dolor semejante.

Reflexión

Dios dice que Él dispersará los reinos alrededor del monte de los Olivos y castigará a aquellos que pelearon contra Jerusalén y contra Israel. También dice que rodeará, acordonará y protegerá a Jerusalén. Esto es lo que muchas veces y en sentido espiritual hace Dios en nuestra vida, aunque no siempre lo reconocemos. Él nos guarda de nuestros enemigos y nos protege con su promesa.