Lectura bíblica: Josué 3:1-17

El río Jordán es quizá el más importante reservorio de agua en Israel, tanto en los tiempos bíblicos como en la actualidad. Gran parte de la vida cotidiana en la Tierra Santa depende del flujo constante del Jordán, desde su nacimiento en el monte Hermón al norte de Israel, pasando por la frontera oriental de Israel, hasta el mar Muerto: el punto más bajo del planeta, a unos 396 metros por debajo del nivel del mar. El evento histórico más importante que tiene que ver con el Jordán en este período fue cuando Josué y el pueblo de Israel lo cruzaron para entrar en la tierra prometida, después de haber vagado por el desierto cuarenta años. El Jordán estaba en crecida cuando los israelitas llegaron a su orilla, por lo que cruzarlo resultaba imposible.

Sin embargo, Josué mandó que el pueblo siguiera a los sacerdotes que llevaban el arca del pacto. Tan pronto como los sacerdotes tocaron las aguas del Jordán, su corriente se detuvo, y esto permitió que toda la nación cruzara sobre tierra seca, como había sucedido antes en el mar Rojo. Esta fue entonces una segunda división milagrosa de las aguas. En Josué 4 se relata que Josué envió representantes de cada tribu para que volvieran al río, tomaran piedras y construyeran un monumento en Gilgal. Ordenó también que Israel contara, a todo el que preguntara acerca de las piedras, sobre el poder prodigioso de Dios que guió a su pueblo hacia la tierra prometida.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué guió Dios a Israel hasta la orilla del Jordán cuando el río estaba en crecida?
  2. ¿Por qué era importante para el pueblo seguir a los sacerdotes que llevaban el arca?
  3. ¿Considera usted que es importante para nosotros tener monumentos en nuestra vida como recordatorios del poder de Dios y de su respuesta a nuestras oraciones?

Reflexión

Siempre es bueno recordar la fidelidad de Dios en nuestra vida. Recordar lo que Él ha hecho puede también ayudarnos a evitar caer en el error de avanzar solos con ímpetu y olvidar esperar en el Señor. Debemos aprender a discernir y a seguir el consejo de Dios.