Lectura bíblica: Naúm 3:1-19

Hasta aquí en la profecía de Naúm solo se ha insinuado la inmisericorde crueldad de los asirios y su consiguiente merecido castigo. Pero ahora se anuncia toda la acusación en contra de Nínive, capital de Asiria. Sabemos que Nínive era una «ciudad sanguinaria» (3:1), por referencia a la práctica de los asirios de masacrar a los desventurados y de hacer crueldades con los sobrevivientes a la invasión. Una prueba del carácter cruel de Nínive es que nadie habría de derramar una lágrima por su destrucción.

La referencia a Tebas en Naúm 3:8 nos ayuda a fechar el libro, pues esta gran ciudad egipcia fue destruida en el año 663 AC. Tebas, al igual que Nínive, tenía un río como parte de la defensa de la ciudad; sin embargo, aunque Tebas se consideraba inexpugnable en ese entonces, cayó y fue destruida. Ese sería el destino de Nínive. Todos los esfuerzos por resistir serían vanos, puesto que los ejércitos de Asiria serían prácticamente inútiles cuando llegara el día de la batalla. No había remedio, la herida de Nínive sería «incurable» (3:19). No obstante la rotunda caída de la ciudad, las naciones que habían sufrido la crueldad asiria estarían jubilosas porque Dios ha hecho su justicia.

Preguntas de estudio

  1. ¿Qué revelan las terribles descripciones de Naúm  3:4 acerca del verdadero carácter  de los asirios?
  2. ¿Por qué era la vergüenza que Dios causaría a Nínive (3:56) una forma particularmente apropiada de juicio?
  3. ¿Por qué se alude a las langostas en Naúm 3:15 para describir la destrucción total de Nínive?

Reflexión

Una lección que podemos sacar del libro de Naúm es la importancia de mostrar misericordia a los que nos rodean, especialmente al débil y al necesitado. Dios es misericordioso con aquellos que tienen misericordia. De hecho, a los seguidores de Jesús se les enseña en Santiago 2:13 que «la misericordia triunfa sobre el juicio». Procuremos que se nos conozca como personas amables  y misericordiosas.