Lectura bíblica: Sofonías 1:14-18

Como es el caso de todos los profetas bíblicos, el marco histórico de Sofonías es crucial para entender su mensaje. El rey Josías subió al trono de Jerusalén en el año 640 a. C., y según 2 Reyes 22:3 sus reformas comenzaron en el octavo año de su reinado, lo que sería por el año 622. Sofonías  declaró su profecía por ahí del año 625, de lo que, como dicho anteriormente, se deduce que su mensaje precedió a los cambios radicales puestos en marcha por Josías. Esto es importante porque aun cuando Josías quitó mucha de la idolatría en Judá y reinstituyó la celebración de la Pascua, sus reformas fueron desechadas después de su muerte y la nación volvió a sus caminos antiguos.

En otras palabras, la importancia de la profecía de Sofonías en cuanto al disgusto de Dios con la idolatría y la certeza de su juicio venidero trascendió el breve período de avivamiento espiritual que hubo en el tiempo de Josías. El juicio para esa generación se dio bajo la opresión babilónica y el exilio que empezó pocos años después de las reformas de Josías. Así que, la frase «el gran día de Jehová» aparece con frecuencia en los escritos de los profetas, y tiene por lo general cumplimiento tanto inmediato como futuro. Cualquier día en que el Señor obra es el día del Señor y, en efecto, el énfasis que pone Sofonías en 1:14 es en la cercanía de este día. El día de Jehová a menudo implica tanto  retribución como restauración. Aun cuando Dios juzga, Él no destruirá a su pueblo. Las palabras «toda la tierra» (versículo 18) son un recordatorio de que todos los pueblos y todas las naciones tendrán que rendir cuenta a Dios un día.

Preguntas de estudio

  1. ¿En qué forma estaba próximo el día del Señor para los que oyeron la profecía de Sofonías?
  2. ¿Cómo es que el cuadro que se da de los hombres de Jerusalén que caminan como «hombres ciegos» (versículo 17) describe adecuadamente su aflicción ante la invasión babilónica?
  3. ¿Qué quiere decir el profeta cuando menciona el fuego del celo de Dios en el versículo 18?

Reflexión

Otra manera de traducir la palabra «celos» en relación con Dios es «fervor». Esta es una palabra arcaica que expresa un hecho muy contemporáneo, el cual es que Dios no solo desea que su pueblo le sea fiel, sino que también está decidido a hacer de ello una realidad en nuestras vidas.