Lectura bíblica: Sofonías 2:1-15

El pueblo de Judá no se iba a quedar sin la oportunidad de arrepentirse y cambiar su vida. Es así como se dice al pueblo que se congregue, que se reúna antes de que venga el juicio de Dios. Advertía Sofonías que en este día los desobedientes y los carentes de fe serían barridos como paja en el viento, cuadro familiar en una sociedad agrícola. La paja era el material de desecho que fácilmente arrastraba el viento cuando se dejaba caer el grano en el proceso llamado aventamiento. Sofonías llama a Judá a que reconsidere sus caminos y busque al Señor antes de que llegue el temido día de la retribución. Lamentablemente, sin embargo, la historia muestra que la única cura permanente para la idolatría era el cautiverio y el exilio en Babilonia.

El resto de Sofonías 2 deja claro que Judá no sería la única que sufriría la ira de Dios. Los filisteos,  que vivían a lo largo de la costa, eran enemigos de Israel desde muy antiguo. La grandes ciudades de Gaza, Ascalón y Ecrón serían desoladas y vaciadas de sus habitantes. Los juicios contra Moab y Amón no eran solo por su pecaminosidad, sino también y particularmente por su antagonismo hacia Israel. La mención de Etiopía ha intrigado a muchos eruditos de la Biblia. Es posible que Sofonías simplemente incluyó los lugares más lejanos de la tierra como referencia a la intención de Dios de juzgar a todas las naciones. Pero no cabe duda del porqué el profeta incluyó al malévolo reino de Asiria, el cual cayó bajo particular condenación en Naúm y fue conquistado en el 612 a. C. por los medas y los babilonios.

Preguntas de estudio

  1. ¿Qué importancia tiene la humildad en el llamado a buscar a Dios  para contar con su favor (2:3)?
  2. ¿Qué era particularmente ofensivo para Dios de las acciones de Moab y Amón? (Sugerencia: leer Génesis 19:2938).
  3. Según Sofonías 2:15, ¿qué palabras arrogantes de los asirios fueron tan ofensivas para Dios, además de su bien conocida crueldad?

Reflexión

La verdadera humildad siempre agrada a Dios. Sofonías 2:3 nos enseña que la humildad incluye no solo reconocer que nosotros somos las criaturas y que Dios es el creador, sino también decidir hacer lo recto y lo justo, lo cual significa hacer lo que Él nos manda.