Lectura bíblica: Nehemías 3:1-4:23

Las cualidades que habían hecho de Nehemías un siervo del rey de Persia tan estimado y digno de confianza se hicieron rápidamente patentes después de su llegada a Jerusalén. Puso a varios clanes y familias de judíos a trabajar en los muros de Jerusalén. Nehemías sabía lo que había que hacer y cómo había que hacerlo. Fungió como experto motivador y organizador para salir adelante con la ardua labor. Aun de cara a la amenaza y al peligro se mantuvo firme en su trabajo y convenció a los hombres de Jerusalén para que se esforzarán para lograr la meta. Abundaban las dificultades, pues algunos funcionarios prominentes de la región se disgustaron mucho con los trabajos de reconstrucción que hacían los judíos.

A Sanbalat se le menciona como gobernador de Samaria en los documentos históricos recientes, y a Tobías como el caudillo de los amonitas, enemigos de Israel durante muchos siglos. Estos hombres y quienes los apoyaban no querían ver a Jerusalén reconstruida y fuerte otra vez. Formaban una amenaza militar tan grande que Nehemías tuvo que convertirse también en un dirigente militar, organizando y armando a sus trabajadores para proteger los esfuerzos de construcción. Cuando los enemigos de los judíos vieron que estos estaban dispuestos a construir con una mano y a pelear con la otra, se echaron atrás, al menos por un tiempo.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué pidió Nehemías a Dios que frustrara los planes de los enemigos de los judíos (4:4-5)?
  2. ¿Por qué se oponían los enemigos de Nehemías con tanta vehemencia a esta obra?
  3. ¿Por qué renunciaron los enemigos de los judíos a esta tentativa particular de atacarlos?
  4. ¿Por qué siguió Nehemías con sus hombres en alta alerta militar?

Reflexión

Lo que cambió las cosas para Nehemías fue su determinación. Estaba decidido a seguir el plan de Dios, sin importarle las dificultades. Este es un maravilloso ejemplo para cuando enfrentemos dificultades, porque, por lo general, cuando enfrentamos oposición, nuestra tendencia es perder el ánimo y darnos por vencidos.