Lectura bíblica: Nehemías 6:1-7:5

Cuanto más cerca estaba Nehemías de terminar los muros de Jerusalén, más lo importunaban y amenazaban los enemigos de Dios. Primero, sus enemigos trataron de tenderle una trampa haciéndolo ir a Ono, lugar situado a 33 kilómetros al norte de Jerusalén, con el pretexto de que querían buscar la paz. Pero Nehemías se daba cuenta de que no había ninguna razón para abandonar Jerusalén en medio de la obra, y que sus enemigos planeaban matarlo. La segunda intentona fue la difamación, porque los enemigos difundieron una carta pública en la cual acusaban a Nehemías de querer hacerse rey de Judá, lo cual habría sido traición al rey Artajerjes de Persia, pues Jerusalén era en ese entonces una provincia de Persia.

Al menos eran persistentes los enemigos de Nehemías. En el tercer intento por abatirlo se le pagó a uno  de los «allegados» para que pusiera una trampa a Nehemías, diciéndole que se refugiara en el templo porque algunos asesinos lo acechaban. Pero Nehemías conocía la ley de Dios. Solo a los sacerdotes se les permitía entrar en donde se le proponía a Nehemías que se escondiera (Números 30:10). Si hubiera entrado allí, hubiera desobedecido la ley y se habría expuesto a la ignominia y hasta al juicio de Dios. A pesar de todos estos esfuerzos por perjudicarlo, Nehemías y el pueblo terminaron los muros de la ciudad en solo cincuenta y dos días. Después Nehemías levantó un padrón del pueblo para determinar quiénes eran elegibles para vivir en la ciudad santa.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué estaban los enemigos de Nehemías tan desesperados por pararlo a como hubiera lugar?
  2. ¿Cómo supo Nehemías que las sugerencias de sus enemigos eran trampas sutiles?
  3. ¿Por qué era tan significativo el hecho de que los muros se completaran en cincuenta y dos días?
  4. ¿Por qué incluyó Nehemías esta enorme lista de nombres de 7:6-72?

Reflexión

Muchos de nosotros empezamos proyectos valiosos con toda la intención de finalizarlos, pero la parte más difícil de toda tarea es a menudo llevarla a término. Nehemías acudía regularmente a Dios en oración, y hacía uso al máximo de las habilidades que Dios le había dado para terminar su tarea. Podemos hacer lo mismo para completar las tareas que Dios nos asigna.