Lectura bíblica: Salmo 76:1-12

Este estudio de los salmos que se concentra en la adoración y la alabanza estaría incompleto sin el recordatorio aleccionador de este salmo acerca del poder de Dios y del juicio justo contra sus enemigos.

En los tiempos bíblicos, como es cierto hoy, Israel estaba rodeado por enemigos fieros que deseaban su destrucción, y con frecuencia tenía que batallar para sobrevivir. Sin duda, la escena bélica que dio origen a este salmo deja total claridad en cuanto a que solo Dios gobierna en el mundo.

De hecho, el salmista afirmó que el renombre y el temor de Dios se habían extendido a todos los reyes y ejércitos del mundo. El Salmo 76 declara que Dios es invencible en batalla y lo inútil que es tratar de oponerse a Él y a su tierra elegida para Israel con el simple poder humano.

El pueblo de Israel podía hallar consuelo en Dios como su defensor, pero también debían tener presente que al no se le trata con desdén (v. 11). Salem (v. 2) es una palabra antigua que designaba a la ciudad de Jerusalén, el lugar donde Dios mora en la Tierra.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué Dios hace de Jerusalén su «habitación»?
  2. ¿Cómo queda demostrada la majestad de Dios en el juicio divino contra los enemigos de Israel?
  3. ¿Por qué es importante que cumplamos las promesas que hacemos a Dios?

Reflexión

A veces los seguidores de Dios olvidamos que Él es nuestro defensor supremo. Cuando empezamos a pensar que nos toca ganar nuestras propias batallas, podemos perder la bendición de confiar en que el Señor, en su tiempo, actúa en nuestro favor. Descanse en el Señor y permita que en los desafíos que enfrenta, Él vaya delante de usted.