Lectura bíblica: Salmo 107:1-43

El Salmo 107 es otro pasaje de las Escrituras que merece un amplio estudio y meditación. Allí vemos muchos de los temas acerca del poder y la liberación de Dios a favor de su pueblo que ya hemos conocido bien a través de este estudio. Sin embargo, este salmo hace una exploración única de las profundidades de la bondad de Dios al describir cuatro formas distintas de cómo Dios se inclina a rescatar a quienes confían en Él. Los primeros versículos son un llamado a la alabanza, algo muy característico de este tipo de salmo.

Más adelante, el autor recurre a imágenes muy gráficas para describir cómo Dios liberó a Israel de sus dificultades. Los israelitas eran como viajeros errantes guiados en seguridad hasta su destino, como prisioneros liberados de sus cadenas, como enfermos a quienes se les cuidó hasta recobrar la salud, como marineros que han sido sacados de en medio de una tormenta y guiados al puerto. Aunque cada grupo estaba en grandes apuros, experimentaron el rescate de Dios. Los versículos 33–43 llevan este cántico a un punto culminante muy apropiado al declarar que Dios debe ser alabado por su grandeza.

Preguntas de estudio

  1. Los versículos 2-3 hablan de la obra de Dios de volver a congregar a Israel en su tierra desde todos los rincones de la Tierra. ¿Cómo vemos el poder soberano del Señor demostrado en el hecho de reunir a Israel de los confines de la Tierra?
  2. Los viajeros del desierto tienen por lo menos dos necesidades básicas: alimento y agua. ¿Cómo suple Dios las necesidades diarias de su pueblo? (pista: vea el versículo 9).
  3. Con frecuencia, los prisioneros sienten un gran apremio de libertad. Describa en sus propias palabras cómo libera Dios a los prisioneros.
  4. Según los versículos 35-38, ¿cómo prepara Dios la tierra de Israel para que sea un hogar fructífero para su pueblo?
  5. ¿Por qué debemos ser «sabios» en atender las lecciones que nos enseña el Salmo 107?

Reflexión

Quienes procuramos seguir a Dios en la actualidad debemos estar tan hambrientos y sedientos por su santa Palabra y bendición como lo estuvieron los israelitas que describe el Salmo 107. A veces, nosotros también podemos sentirnos como viajeros cansados, prisioneros en cadenas, enfermos o marineros azotados por la tormenta. No obstante, Dios puede inclinarse a nosotros y sacarnos de cualquier circunstancia si ponemos nuestra esperanza y nuestra confianza en Él.