Lectura bíblica: Salmo 46:1-11

Este salmo poderoso habla de Dios como la fortaleza firme de Israel y su pueblo la cual puede proteger la ciudad santa no importa lo grande que sean los peligros que puedan surgir. En los versículos 2-3 se usa un lenguaje deliberadamente exagerado para ilustrar y subrayar el argumento expuesto. Lo peor que puede pasar, desde el punto de vista natural, sería que la Tierra «sea removida» y los montes se derrumben.

Este cuadro de catástrofe natural sugiere que aun cuando los enemigos de Jerusalén la atacaran con todas sus fuerzas, Dios la ayudará a estar firme. El salmista puede regocijarse: Israel y Jerusalén están seguras en el Señor.

Hay también gran consuelo personal en estos versículos. Todo los que temen a Dios de todas las generaciones han confiado en esta sempiterna promesa de protección y auxilio. El escenario de este salmo parece ser en una época de guerra y caos, tal vez en relación con un hecho histórico de cuando Jerusalén estaba sitiada o amenazada. Pero aun en esos tiempos, Dios llama a su pueblo a «estar quieto» y a esperar que Él lo proteja y lo libere.

Preguntas de estudio

  1. ¿Qué beneficio podemos sacar de la seguridad de que Dios es nuestro perpetuo auxilio?
  2. El nombre «Jehová de los ejércitos» (versículo 7) habla de Dios como el capitán de los ejércitos celestiales. ¿De qué manera puede esta descripción de Dios darnos consuelo cuando nos sentimos rodeados de enemigos?
  3. ¿Por qué es a menudo tan difícil para nosotros estar «quietos» en medio de nuestros problemas?

Reflexión

Dos veces en el salmo 46 se nos asegura que «¡Jehová de los ejércitos está con nosotros! ¡Nuestro refugio es el Dios de Jacob!» (vv. 7,11). Es por esto que el salmista puede instarnos a que estemos tranquilos y confiados tanto en el tiempo que Dios escoge para hacer las cosas como en su poder para lograr los resultados que Él quiere para nosotros.