Lectura bíblica: Salmo 6

Este salmo fue escrito por David, el dulce cantor de Israel (2 Samuel 23:1), el más prolífico de los salmistas. El salmo empieza con intensas manifestaciones de dolor físico y perturbación, pero concluye con una nota de esperanza porque David busca a Dios y le pide que tenga misericordia y lo libre de su aflicción.

Es posible que David estuviera sufriendo de algún tipo de enfermedad o lesión; lo más probable es que experimentara los efectos del castigo de Dios por el pecado. Esa angustia causaba mucho daño a David. Cuando alguien hablaba de sus «huesos» era equivalente a referirse a todo el cuerpo.

David sufría no solo por la reprensión del Señor, sino también porque estaba rodeado de enemigos. En medio de estas pruebas, David apela a Dios de dos maneras: invocando el chesed, el amor eterno de Dios, y el argumento de que él, David, no podría alabar a Dios si moría Vemos aquí a una persona débil («desmayada») que clama pidiendo la fortaleza de Dios porque su propia fortaleza lo había abandonado. David abrió su corazón a Dios y Él oyó su clamor y lo liberó.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por quá David le pidió a Dios que dejara su ira y su enojo contra él?
  2. La petición de misericordia que hizo David, ¿se basaba en su propia bondad o en la de Dios?
  3. ¿Qué nos ayuda a saber que en esta situación David pone su confianza en Dios y no en él mismo?
  4. ¿Qué dio a David la confianza con la que termina este salmo?

Reflexión

Al igual que David, a menudo nuestras fuerzas nos abandonan, y tenemos que reconocer que somos muy débiles para ganar solos las batallas que nos presenta la vida. En momentos como estos tenemos que acudir a Dios para que Él nos demuestre su amor fiel y su misericordia para con nosotros. Con frecuencia, este es el momento en el que aprendemos que cuando estamos en nuestra máxima debilidad, Dios se complace en mostrarnos su fidelidad y su poder.