Lectura bíblica: Salmo 20

Este salmo puede muy bien ser el registro de un culto especial que se realizó en el santuario, en Jerusalén, en vísperas de una batalla. Como líder de Israel, David estaba a la cabeza de los ejércitos de la nación.

Las voces de oración pidiendo por el triunfo y la seguridad del rey, en los versículos 1-5, fueron voces del pueblo, el cual se había congregado a una en Israel para orar y pedir a Dios que les diera victoria y los bendijera. Es claro que tenían puesta su esperanza y su confianza únicamente en Dios, una confianza que también el rey expresó en forma vehemente (versículos 6-8).

La oración de la congregación se recitó probablemente al unísono. Cada frase refleja gran confianza y esperanza en Dios y en su poder para proteger a su rey ungido. David también sabía que la victoria en la batalla vendría por la confianza en el Señor, no por el poderío de los ejércitos. Así que ni él ni su pueblo entrarían en batalla sin antes presentarse ante el trono de Dios. Es interesante que el versículo 9 fuera la inspiración para el primer verso del himno de Gran Bretaña: «Salva, oh Dios, a nuestra gentil Reina».

Preguntas de estudio

  1. ¿Cómo pudo la congregación de Israel tener tanta confianza en la protección y ayuda de Dios?
  2. Según el versículo 5 de este salmo, ¿a quién hay que alabar cuando logramos una victoria en nuestras vidas?
  3. David dijo que sus enemigos confiaban en su fuerza militar. ¿Por qué es importante para el pueblo de Dios no poner su confianza en los recursos humanos ni en los poderes de este mundo?
  4. En dos ocasiones David mencionó el «nombre» de Dios y la importancia de confiar en ese nombre (versículos 1,7). ¿Cuál es el significado del nombre de Dios en términos de nuestra confianza en Él?

Reflexión

Hace siglos que dejaron de existir los carros de guerra tirados por caballos. Pero al igual que los antiguos enemigos de David y de Israel, es muy natural y tentador para nosotros poner nuestra confianza y esperanza en las cosas que vemos, sentimos, y medimos. Aunque ciertamente debemos confiar en las personas que se preocupan por nosotros y colaborar con ellas, asegurémonos de tener puestas nuestra esperanza y confianza sobre todo en Dios.