Lectura bíblica: Salmo 122

Por varias razones este salmo resultará ser muy conocido a los amigos de La Fraternidad. Los versículos 6 y 9 son casi un lema para nuestro ministerio, porque expresan nuestra constante oración para que haya paz en la ciudad santa de Jerusalén y en todo Israel. Es más, nuestros colaboradores podrán reconocer la palabra hebrea utilizada en el título de este salmo: Canto de los ascensos. La palabra que significa ascenso es aliya, es la misma que usan hoy los inmigrantes judíos para referirse a su profético regreso a Israel.

Este título lo identifica como un cántico que entonaban los creyentes judíos al acercarse a Jerusalén en peregrinaje para adorar a Dios.

El peregrino que compuso el Salmo 122 iba probablemente hacia Israel para adorar en una de las tres festividades anuales durante las cuales Dios mandaba a todos los judíos ir a Jerusalén: la festividad de la Pascua, la de Pentecostés y la de los Tabernáculos. A medida que el peregrino iba en camino hacia Jerusalén (la cual siempre está en un punto elevado, según el pensamiento judío), dejó constancia de su júbilo ante la expectativa de adorar a Dios en su santuario sagrado.

Jerusalén era el lugar donde estaba la presencia de Dios y el asiento de la gran dinastía de David. Este peregrino devoto hacía lo que nosotros podemos todavía hacer en la actualidad: ¡ir a Jerusalén y sentir la admiración y la maravilla de la presencia de Dios!

Preguntas de estudio

  1. ¿Qué dice la actitud jubilosa del salmista acerca de la importancia de la oración?
  2. ¿Quiénes son los «hermanos y amigos» para los que quiere el salmista que la paz reine en Israel?
  3. ¿Necesitan Israel y Jerusalén hoy en día que pidamos por su paz?

Reflexión

Ciertamente este peregrino que iba a adorar estaba admirado por lo que vio al acercarse a Jerusalén. Usted puede experimentar hoy esta misma increíble sensación de admiración y júbilo si va a Jerusalén e Israel. Cuando «pida por la paz de Jerusalén», ¿por qué no le pide a Dios que le dé la oportunidad de ir a Israel, la «patria bíblica». Para La Fraternidad y para mí será un gusto ser sus guías y anfitriones.