Lectura bíblica: 1 Samuel 11:1-15

Aunque Samuel había ungido a Saúl el benjamita como rey de Israel, parece que aún había algunos israelitas que no estaban conformes con esta elección y cuestionaban la idoneidad de Saúl para gobernar.

La batalla contra los amonitas sirvió para aliviar este conflicto, al conceder Dios a Saúl una gran victoria sobre un cruel invasor que quería humillar a Israel. Es posible que los antepasados de Saúl fueran oriundos de Jabes de Galaad, lo cual le habría motivado aún más para recuperar la ciudad.

Los israelitas estaban tan jubilosos por la victoria de Saúl que sus partidarios querían rodear y asesinar a sus hermanos israelitas que se habían opuesto a él. Pero Saúl mostró gran compostura y humildad al silenciar esta necia idea que hubiera estropeado un glorioso día en Israel. Consciente de que ese era el momento para confirmar a Saúl como rey ante todo Israel, Samuel guió al pueblo en una gran celebración en honor al nuevo reinado de Saúl. A partir de ese momento, el pueblo de Israel supo que el hombre a quien Samuel había elegido como rey era también el escogido de Dios.

Preguntas de estudio

  1. ¿Por qué cree que el pueblo de Gabaa lloró al oír que los amonitas habían sitiado Jabes de Galaad?
  2. ¿Por qué se enojó tanto Saúl por las declaraciones del líder amonita?
  3. ¿Por qué los partidarios de Saúl querrían matar a quienes se habían opuesto a él?
  4. ¿Por qué Samuel tuvo que confirmar a Saúl como rey?

Reflexión

Muchas veces nosotros también necesitamos que Dios nos confirme, y no tenemos que ganar una batalla para darnos cuenta de que Él sí actúa en nuestra vida. Si Dios le ha manifestado su bendición en un problema o en otra circunstancia, dele gracias por manifestarse en su vida de esa manera.