Comedores de beneficencia de La Fraternidad

Recientemente, Yael Eckstein visitó el comedor de beneficencia Mana Hama, financiado por La Fraternidad, que suple las necesidades de los ciudadanos más desesperados de Israel: los sobrevivientes del holocausto, los ancianos solitarios, las familias grandes, los nuevos inmigrantes y los vagabundos. Cada día, el comedor de beneficencia sirve cientos de comidas calientes a israelíes que de lo contrario padecerían hambre. Yael pasó tiempo llenando platos y calentando corazones, mientras visitaba y compartía momentos especiales con los que comían.

Basado en Ashdod, este comedor de beneficencia está abierto 6 días a la semana. Ellos ofrecen comidas calientes a individuos que visitan en persona y también las entregan a quienes se encuentran confinados a sus casas.

Para muchos de los que frecuentan este lugar, Mana Hama es más que un comedor de beneficencia. Ellos vienen aquí para encontrarse con amigos, sentirse aceptados, pasar tiempo hablando y jugando cartas, y para los ancianos, compartir los años que les quedan con personas con las cuales se relacionan. Para la gente que está en medio de una crisis financiera y casi no tiene que comer, este apoyo es transformador.

Muchos de los ancianos que llegan al comedor de beneficencia, financiado por La Fraternidad, viven solos en apartamentos pequeños y deteriorados de una habitación. No tienen comida en sus refrigeradoras, y tristemente, tampoco hay visitantes con quienes hablar o compartir los momentos de la vida. Además, la mayoría de ellos son inmigrantes, muchos de Rusia. Están desesperados de tener compañerismo con otros ancianos que hablan su idioma y comparten la misma procedencia y las mismas luchas.

Esta ayuda que salva vidas sólo es posible gracias a la generosidad de amigos de La Fraternidad en todo el mundo. ¡Gracias!