En los pasos de mi padre

Durante la semana de Shiva, cuando mi familia y yo estábamos de luto por mi padre, el rabino Eckstein, cientos de personas entraron y salieron de su casa para ofrecer palabras de consuelo y participar de nuestro dolor. Muchos de los visitantes compartieron historias acerca de él que yo nunca había escuchado antes. Cada una de ellas reveló otro aspecto especial de mi padre que llevaré en el corazón para siempre.

Una historia que realmente captó la esencia de mi padre, fue contada por el rabino principal de Donetsk en el este de Ucrania. El rabino Pinchus Vinshevsky y su esposa viajaron a Israel solamente para visitar a nuestra familia y expresar sus condolencias.

El rabino me dijo que cuando estalló la guerra en el este de Ucrania, él intentó contactar a cada persona y cada organización que pasó por la mente, con el fin de pedir su ayuda. Pero nadie le respondió. No era una tarea fácil rescatar a toda una comunidad judía durante una guerra. No obstante, cuando el rabino escribió a La Fraternidad para solicitar socorro, el mismo día recibió una llamada personal de mi padre.

Mi padre preguntó al rabino si todavía él estaba en Donetsk. El rabino explicó que él y su familia serían los últimos en salir, dejando que el resto de la comunidad escapara primero. Su problema era que no tenía idea de cómo sacar a los judíos de la zona de guerra. Para su sorpresa, mi padre respondió: “Estaré allí mañana”.

Inmediatamente el rabino le dijo a mi padre que no viniera el próximo día. ¡Había una guerra en curso! Todas las calles estaban cerradas y había cohetes volando por el aire y proyectiles cayendo por todas partes. Pero mi padre simplemente repitió: “Nos vemos mañana”, y el día siguiente se fue.

Mi padre llegó sano y salvo a la casa del rabino, donde juntos crearon un plan para evacuar a la comunidad judía. El plan tuvo éxito y se trasladó a la gente a un campamento judío de verano, fuera de la zona de guerra.

El rabino y su esposa me dijeron que lo que les impresionó no fue solamente que mi padre ayudó a llevar a la comunidad a un lugar seguro, sino que también estaba preocupado por el bienestar personal de ellos. Él apartó a un lado al rabino Vinshevsky y le dijo que comprendía lo que significaba cuidar de los demás y ponerles en primer lugar. Le dijo que La Fraternidad financiaría la evacuación de la comunidad siempre y cuando el rabino también aceptaría la asistencia personal. Mi padre se dio cuenta que esta pareja tenía una familia que mantener. Él reconoció que la presencia de ellos en Donetsk era un sacrificio enorme. Por eso insistió que aceptaran dinero y les hizo prometer usarlo solamente para ellos mismos.

Para mí, esta historia resumió de qué se trataba la obra de mi padre durante los últimos 35 años. Él viajaba en representación de cristianos de todo el mundo a lugares donde ninguna otra persona iría, para ayudar a la gente en el nivel macro, el nivel de comunidad, sin olvidar el nivel micro, el individuo. Él vivió de acuerdo al versículo: “No niegues un favor a quien te lo pida si en tu mano está el otorgarlo” (Proverbios 3:27). Siempre que mi padre podía ayudar, lo hacía, ya sea a favor de miles de personas o sólo una.

A medida que yo asumo el papel de mi padre, seguiré en sus pasos. Continuaré sirviendo a comunidades grandes alrededor del mundo, mientras que honraré las necesidades de cada individuo. Cada persona ha sido creada “a imagen de Dios” (Génesis 1:27), y merece ser tratada debidamente, tal y como lo hizo mi padre.