Esperanza para un futuro mejor

El Hogar Infantil Tikva, apoyado por La Fraternidad, atiende a cientos de niños judíos desplazados, abandonados y abusados en Ucrania y las regiones vecinas de la antigua Unión Soviética. Ellos proveen cuidado amoroso y una educación de calidad que enfatiza la fe judía. El objetivo es el empoderamiento de los niños para que se desarrollen como individuos autosuficientes, quienes contribuyen a la comunidad.

Estos niños se recuperan de manera inspiradora, aprendiendo a crecer, soñar y divertirse. Por primera vez en sus vidas, ellos descubren amor, amistad y estabilidad; comienzan a conectarse con los demás y a conocer sus talentos. Los niños que una vez eran retraídos comienzan a abrirse y a explorar todo lo que ofrece la vida.

Cuando encontramos a Veronika, ella estaba viviendo en un pequeño apartamento apretado y sucio. No tenía mucha comida. Su ropa estaba rota y manchada. Ella aprendió desde una edad muy temprana que sus padres eran poco fiables; su papá abusaba del alcohol y trataba con violencia a Veronika y su mamá, quien, por su parte, padecía de trastornos sicológicos, no trabajaba y no podía sustentar a su hija. Muchas veces Veronika faltaba a sus clases y tenía problemas de comportamiento, mayormente debido al descuido de sus padres.

No se olvidan fácilmente las experiencias de la niñez como esta, pero afortunadamente el Hogar Infantil Tikva, apoyado por La Fraternidad, ha rodeado a Veronika con adultos comprensivos que la están ayudando en el camino de la recuperación. Ella se reúne con un sicólogo y una doctora para recibir chequeos regulares; ellos saben cómo tratar sus problemas de abandono, y a Veronika le gusta encontrarse con ellos.

Hoy, Veronika está en el cuarto grado, y además de los adultos comprensivos, ella también tiene muchos amigos escolares para ayudarla a superar sus desafíos. Ahora forma parte de una comunidad judía y un hogar amoroso.