Para un momento como este

En la más reciente de nuestra serie de reflexiones cristianas por amigos de La Fraternidad, el director ejecutivo George Mamo considera su apoyo a la organización para llevar adelante la obra inspiradora de nuestro fundador, el rabino Yechiel Eckstein.

Hace casi 20 años, el rabino Yechiel Eckstein me invitó a unirse a su organización, la Fraternidad Internacional de Cristianos y Judíos, como vicepresidente y director de operaciones. El aceptar su oferta significaba desplazar otra vez a Kay y Chip.

En aquellos días, y hasta el día de hoy, cuando nos enfrenta una decisión importante, Kay y yo oramos por separado hasta que sabemos que tenemos la respuesta de Dios. En 1999, la decisión de dejar el área rural de Arkansas para ir a Chicago definitivamente necesitaba un tiempo de oración.

Después de unos días, Kay y yo supimos que teníamos la respuesta de Dios. Mientras hablamos, nos dimos cuenta que la respuesta había venido en el mismo versículo de las Escrituras.

La respuesta me vino a través de mi lectura bíblica diaria. Estaba leyendo el Megillah (el libro de Ester), pero no pude dejar atrás la pregunta de Mardoqueo en la mitad del capítulo cuatro; intentaba terminar el capítulo, pero seguía volviendo a la pregunta de Mardoqueo. Para los que quizá no conocen la historia, Ester se trata de la liberación de Dios de los judíos en Persia del plan de Amán para matarlos todos. La sobrina de Mardoqueo, Ester, es la única persona que puede acercarse al rey para suspender las ejecuciones. Su historia es la base bíblica para la fiesta de Purim, que este año ocurrió en marzo.

La pregunta del tío de Ester llegó a ser la pregunta de Dios para mí. ¿Es este el momento? ¿Me ha preparado mi carrera profesional para unirme al equipo del rabino Eckstein? Sin lugar a dudas, Kay y yo pensábamos que sí.

Yo había participado en el trabajo sin fines de lucro por más de 20 años. En TEP, tenía una junta directiva compuesta totalmente por judíos, y luego rendía cuentas a una junta de 10 pastores cristianos en las Iglesias de Atlanta Central. Creé la estructura y desarrollé el equipo que ayudó a que Feed the Children (Alimente a los niños) creciera de $12 a más de $100 millones, y había trabajado para cuatro fundadores. Hace 20 años, era claro que yo había sido preparado “para un momento como este”, preparado para venir a Chicago y ayudar al rabino a levantar la Fraternidad Internacional de Cristianos y Judíos.

Ahora veo que 2019, en vez de 1999, es el momento para el cual he sido preparado.

El rabino Eckstein falleció repentinamente en febrero. Como ya se había planeado, su hija, Yael, tomó las riendas de presidente. Nuestro trabajo de traer a judíos a casa en Israel y de proveer calefacción y mantas a los ancianos y sobrevivientes del Holocausto en el este de Europa y en Israel, ha continuado. Los comedores de beneficencia han abierto a tiempo todos los días. Las entregas de cajas de alimentos a miles de ancianos israelíes necesitados han continuado. El trabajo de mejorar la protección de cientos de instituciones judías en todo el mundo y asegurar que Israel es una patria segura para el pueblo judío, sigue sin ningún problema.

La decisión de la junta directiva de ascenderme a director ejecutivo era imprevista e inesperada.

Hoy, trabajando con Yael y nuestras juntas en Jerusalén, Toronto y Chicago, tenemos un nuevo desafío: edificar la organización que llevará a La Fraternidad más allá de su fundador. Hemos denominado este esfuerzo: Una Fraternidad. Juntos, Yael y yo estamos desarrollando el equipo que cumplirá el sueño del rabino. En Chicago, me he comprometido a crear una nueva cultura de trabajo, para que La Fraternidad sea nuevamente una de las mejores organizaciones sin fines de lucro por la cual trabajar.

Ahora veo que el edificar la organización que sostendrá a La Fraternidad durante los próximos 35 años es la tarea a la cual fui llamado hace 20 años. Terminaremos de tender el puente entre judíos y cristianos que el rabino Eckstein inició.