Por qué apoyo La Fraternidad

Siempre nos encanta escuchar de nuestros amigos de La Fraternidad, ¡pero esta carta de un donante desde hace mucho tiempo está dirigida a usted también! Al iniciar un nuevo año de servicio, oramos para que se una a David en apoyar a nuestro ministerio que salva vidas

Hace más de siete años, La Fraternidad me dio el honor de unirme a su institución benéfica. Soy un cristiano de los Bautistas del Sur y quería hacer mi parte para bendecir a Israel. Dios hizo un pacto con Abraham de crear un pueblo escogido y especial, Israel, y de esta promesa surgiría muchas generaciones que permanecen hasta el día de hoy. También quería retribuir y honrar a Dios por todo lo que él ha hecho en mi vida.

Estuve impresionado con los esfuerzos de La Fraternidad para alimentar a los hambrientos de Israel, distribuir suministros y medicamentos a los necesitados y llevar a judíos de todo el mundo a su patria espiritual. Esta es una de las organizaciones benéficas más grandes de Israel.

Junto con mi madre, yo comencé a escribir cheques a La Fraternidad con el fin de comprar cajas de alimentos para dar de comer a judíos hambrientos. Luego, pedí que el banco hiciera retiros automáticos de mi cuenta para mis contribuciones. Finalmente y por las bendiciones de Dios, establecí una donación anual de caridad. No comparto esto para jactarme; el gran Dios que todos servimos me permitió hacer esto para mis hermanos y hermanas israelíes.

Yo también considero que Israel es mi patria espiritual, y el rabino Eckstein y su hija Yael han llegado a ser mis amigos y compañeros espirituales.

Animo encarecidamente a todos a que apoyen La Fraternidad. Juntos, podemos aumentar las bendiciones a la nación judía. Dios mirará desde el cielo y no sólo bendecirá la nación judía y su pueblo, sino que bendecirá inmensamente a usted y su familia. Como Dios prometió a Abraham: Bendeciré a los que te bendigan” (Génesis 12:3).

-David, Carolina del Norte