Recuerdos conmovedores y necesidades desgarradoras

Shalom:

Nunca olvidaré la emoción que sentía cuando de niña me sentaba alrededor de la mesa de Pascua a punto de comenzar el Seder (comida de Pascua). Mi padre solía sentarse a la cabecera de la mesa con una gran sonrisa en su rostro, vestido con ropa blanca resplandeciente. Mi madre estaría terminando los toques finales de nuestra comida especial. Y mis hermanas y yo mirábamos la mesa perfectamente servida con los alimentos bíblicamente simbólicos, sintiendo fuertemente la presencia de Dios en nuestro corazón. Estas memorias de la Pascua en mi infancia son algunos de los mejores recuerdos que tengo.

La Pascua es una época especial en que no sólo se supone que estudiemos las Escrituras de cuando los judíos dejaron atrás la esclavitud en Egipto para convertirse en una nación libre en la tierra de Israel, sino que también debemos sentir estos eventos, para hacer que cobren vida. La comida de Pascua está llena de fuertes simbolismos, alimentos especiales, muchas historias y abundante adoración. Cada porción de alimento que comemos tiene un significado profundo, cada canción es bíblica y el ambiente es simplemente divino.

Cuando niña, en la noche de Pascua, solía ponerme mi vestido más bonito y me sentaba a la mesa esperando con ansiedad que comenzara la festividad. Por horas, antes de la cena, mi familia y nuestros invitados repasaban la Hagadá (libro de oraciones de la Pascua) que cuenta la historia de cómo Dios sacó milagrosamente a los judíos de la esclavitud y les dio el regalo más grande, el don de la Torá, antes de llevarlos a la tierra de Israel. Todos en la mesa cantaban salmos, recitaban bendiciones y probaban todos los diferentes alimentos simbólicos en el plato del Seder.

Incluso de pequeña, cuando sumergía el tallo de apio en el agua salada para recordar las lágrimas que los judíos derramaron como esclavos en Egipto, podía escuchar el llanto que bajaba del cielo. Cuando ponía algunas hierbas amargas en mi lengua para representar la amarga realidad de la esclavitud, trataba de sentir el dolor de ser una esclava. Y, por último, cuando comíamos la deliciosa carne que simboliza el sacrificio que se hizo en la noche que los judíos salieron de Egipto, realmente me sabía a redención. Comer matzá duro y crujiente en la Pascua, en lugar de pan caliente y esponjoso, me permitía apreciar cómo Dios sacó al pueblo judío tan rápidamente de Egipto que no tuvieron tiempo para dejar que su pan creciera, y me recordaba que, incluso hoy en día, la redención de Dios puede venir en un abrir y cerrar de ojos. Para los niños y adultos por igual, la Pascua es una festividad que realmente hace que las Escrituras cobren vida.

Actualmente, cuando celebro la festividad de la Pascua con mis hijos, es la comida especial la que hace que esta fiesta tenga una impresión duradera en mi alma y que me conecta con Dios. Tal vez esa es una de las razones por las que verdaderamente rompe el corazón saber que hay miles de judíos ancianos y niños pequeños aquí en Israel que no pueden costear esta comida especial. La Fraternidad ha distribuido miles de paquetes de alimentos en Israel y en la antigua Unión Soviética a ancianos sobrevivientes del Holocausto, niños necesitados y víctimas del terrorismo. Sin embargo, todavía estamos recibiendo montones de peticiones urgentes de ayuda cada día, y ya no quedan más cajas de comida. Las entregamos todas a personas necesitadas. Ahora, en los últimos días previos a la Pascua, estamos viendo claramente que sin más cajas de comida, muchos judíos pasarán hambre este día festivo.

A menudo pienso en cómo la Pascua es una festividad bíblica muy significativa tanto para judíos como para cristianos, y cómo las tradiciones de esta festividad son como una joya que el pueblo judío ha conservado durante miles de años. Creo que cuando los cristianos de todo el mundo ofrecen una comida especial de Pascua a una persona judía en necesidad, están volviendo a sus raíces judías y manteniendo vivas las joyas de las tradiciones de la Pascua en Tierra Santa.

Le deseo una feliz Pascua desde Israel,

Yael