Todavía hay esperanza

Las familias cerca de la frontera sur de Israel con Gaza viven todo el tiempo con una alerta de seguridad elevada, ya que se encuentran al alcance de los cohetes disparados por terroristas en Gaza. El sonido regular de las sirenas de código rojo que señalan la llegada de un cohete y que provocan que todo el mundo corra a refugiarse, crea un alto nivel de estrés y ansiedad. Cuando ese estrés y ansiedad se tornan en un trauma debilitante, estos israelíes pueden recurrir a los centros de trauma, apoyados por La Fraternidad, para recibir ayuda. Aquí buscan consejería y aprenden a lidiar con el estrés. Los tratamientos les ayudan a comprender mejor lo que sucede con el cuerpo humano bajo estrés y cómo reducir el estrés, relajarse y hacer frente a la vida.

En años pasados, hemos apoyado la construcción del Centro de Trauma Eshkol y el Centro de Trauma Sha’ar HaNegev. Puesto que estos dos centros son reforzados, la gente adentro está protegida de los cohetes, y esto evita la necesidad de correr a refugiarse cuando suena una sirena de código rojo. En este lugar seguro, los pacientes pueden estar enfocados solamente en sanarse y en aprender cómo enfrentarse a futuros ataques.

Los israelíes han hecho lo posible para buscar ayuda cuando saben que su trauma es demasiado grande para tratar solo; y La Fraternidad hace lo posible para asegurarse de que el tratamiento que reciben es el más beneficioso, tanto física como sicológicamente. Sólo pregunte a Ronit.

“Vivir en un kibutz en las afueras de Gaza tiene sus pros y sus contras. La mayoría de los días es uno de los lugares más perfectos en la tierra”, dice Ronit, quien vive allí con su hijo de 12 años de edad, llamado Guy. “Pero durante los últimos 18 años, ha llegado a ser cada vez más difícil”.

Ella se está refiriendo a los ataques con cohetes, cometas incendiarias, globos explosivos y túneles, que los terroristas de Hamás llevan a cabo en comunidades tranquilas como Kibutz Saad.

Aquí los niños y las familias tienen pocos segundos para encontrar un refugio seguro cuando reciben el primer aviso de un ataque con cohetes. Estos avisos producen temor en los corazones de mucha gente, especialmente niños como Guy.

Las familias y los niños no saben si sus seres queridos están afuera y vulnerables, si llegaron a un lugar seguro o si esta sirena será el último sonido que jamás escucharán.

“Me preocupo por Guy, porque es muy difícil para él”, dice Ronit. “Él va directamente al cuarto seguro. Sus ojos quedan bien abiertos. Se sienta en su cama. No mueve. Su corazón late fuertemente”.

Afortunadamente, Guy tiene acceso al centro de resiliencia del Concilio Regional, construido con la ayuda de La Fraternidad y nuestros donantes, donde recibe terapia para ayudarle a combatir el estrés.

Ronit dice que el apoyo de donantes cristianos en los Estados Unidos significa mucho. “Es asombroso. Nos ayudan en muchas maneras diferentes. Me hace sentir muy agradecida. Realmente no me conocen y yo no les conozco. Pero decidieron ayudarme en mi momento de necesidad. Así que todavía hay esperanza”.