Por el bien de los niños

Shalom:

Hace doce años, yo estaba esperando mi primer hijo. Mi esposo y yo ya estábamos viviendo en Israel y amando cada momento en Tierra Santa. Pero a medida que se acercaba el momento de ser madre, comencé a tener dudas sobre nuestra elección de vivir en un país rodeado de enemigos, un lugar donde los ataques terroristas ocurren con demasiada frecuencia, un país donde la seguridad no está garantizada y la protección no debe darse por sentada.

Me preguntaba qué haría cuando se lanzaran cohetes contra Israel. ¿Podría llevar a mi bebé a un refugio antibombas a tiempo? ¿Mis hijos se sentirían seguros de salir y jugar como niños normales?

¿Qué tipo de vida le estaba dando a mi hijo?

Como cualquier otra madre en el mundo, quiero lo mejor para mis hijos y, sobre todo, su seguridad. Me preguntaba si mi esposo y yo deberíamos empacar y regresar a los Estados Unidos. Cuestioné si Dios realmente quería que criáramos a nuestros hijos en un entorno tan vulnerable.

Oré por mi pregunta y recibí mi respuesta: «Jamás duerme ni se adormece el que cuida de Israel» (Salmo 121:4). Me di cuenta de que iba a criar a mis hijos en el lugar más seguro del mundo, donde Dios mismo nos protegería. Comencé a ver mi situación con ojos de fe y confianza en Dios. Finalmente escogí la fe sobre el miedo y nunca me he arrepentido de mi decisión.

No muy lejos de mí, otra futura madre llamada Mona se preocupa por el bebé que está esperando. ¿Qué tipo de vida tendrá su hijo? Mona, junto con su esposo Osama y su hijo de dos años Malak (foto más arriba), se vieron obligados a huir de su hogar en Iraq cuando ISIS les dio a escoger entre convertirse –negando su fe cristiana– o morir. La familia huyó inmediatamente a Jordania, con nada más que la ropa que tenían puesta.

Al igual que todos los cristianos perseguidos que se refugian en Jordania, a Osama no se le permite trabajar, lo que deja a esta familia, anteriormente acaudalada, sin dinero para cubrir sus necesidades básicas. El futuro de esta familia es incierto y potencialmente peligroso, ya que los cristianos continúan siendo perseguidos en todo el Medio Oriente.

Como madre, mi corazón llora por los padres y madres que no pueden garantizar la seguridad de sus hijos.

En los últimos años, diversas organizaciones han recaudado millones de dólares para ayudar a los cristianos perseguidos. Sin embargo, pocas han encontrado la manera de entregar los fondos a los necesitados, sin que caigan en manos de ISIS o Al Qaeda.

Alabado sea Dios, La Fraternidad encontró una manera de hacerlo.

Debido a que estamos aquí sobre el terreno en Medio Oriente, nuestro personal pudo explorar nuevos canales para entregar los fondos directamente a aquellos que lo necesitan. Encontramos al Padre Kahlil Jaar en Jordania y sabíamos que Dios nos había enviado el mediador perfecto para ayudarnos a brindar asistencia a los cristianos perseguidos. Estoy muy agradecida de que hayamos podido proporcionarles comida, albergue y atención médica a estas víctimas.

Doce años después de tomar la decisión de criar a mi familia en Israel, mis hijos están prosperando en su tierra natal gracias a la protección de Dios, las Fuerzas de Defensa de Israel y el apoyo de cristianos y judíos de todo el mundo. Al vivir en Israel, siento que estoy en el vientre de Dios; puede haber terroristas y peligros a nuestro alrededor, pero Dios protege a Israel, sus hijos, y se asegura de que no nos pase nada.

Al ver a mis hijos reír y jugar, oro para que todos los niños tengan la misma sensación de seguridad que disfrutan mis hijos. Mientras en todo el Medio Oriente se persigue a los cristianos, los niños son los más vulnerables. Por su bien y por el bien de todos los cristianos perseguidos, estamos tomando medidas que salvan vidas y no descansaremos hasta que nuestro trabajo haya terminado.

Yael