Traer a Dios a este mundo

Shalom:

A finales de este mes, los judíos de todo el mundo celebrarán Tu Bishvat, festividad que también se conoce como el Año Nuevo de los Árboles. En honor a esta fiesta especial, mis hijos han estado preparando semillas para plantar en la tierra y recolectando cajas vacías para plantar arbolitos. Mis hijos están impresionados por la naturaleza y las estaciones cambiantes que Dios creó de manera tan perfecta. Tu Bishvat es una divertida celebración que muestra a los niños la divinidad en la naturaleza, y como adulta que busca a Dios, esta fiesta no es menos significativa.

Me sorprende cómo todas las festividades bíblicas celebran una característica única de Dios y la forma especial en que él creó este mundo. Las enseñanzas judías sostienen que no celebramos ni conmemoramos un acontecimiento que ocurrió hace cientos de años si no es relevante hoy en día, lo que significa que todas las fiestas judías que observamos hoy, continuarán cumpliendo un propósito y enseñando un mensaje profundo hasta el fin de los tiempos.

A veces este concepto me parece teórico y distante, pero si solamente abro mis ojos y veo mi entorno, todo encaja. Al celebrar las festividades de Dios, estamos trayendo su divinidad a este mundo en maneras que se pueden ver, sentir y apreciar. Especialmente durante las celebraciones aquí en Israel, siento que Dios me toma de la mano y me muestra que su Biblia es verdaderamente el patrón para el mundo.

Cada día festivo que celebramos ofrece la oportunidad de experimentar una característica diferente de Dios. Alrededor de la festividad de Janucá, cuando celebramos los milagros del período del Templo, soy testigo de los milagros que suceden en mi propia vida. Durante la fiesta de Pascua, cuando celebramos la redención de Egipto, siento que la redención se produce en mis huesos. Y durante las sombrías ceremonias de Tishá B’Av, cuando conmemoramos que los dos Templos de Jerusalén fueron destruidos, tengo mucho cuidado y tomo precauciones adicionales, ya que sé que es un tiempo propenso a la tragedia y la tristeza.

Cada día festivo tiene un mensaje profundo y tangible para los hijos de Dios, y lo que la festividad de Tu Bishvat me enseña es que la renovación y la mejora siempre son posibles. Después de los fríos meses de invierno, la tierra a menudo parece muerta. Las bellas y coloridas flores ya no rodean nuestros jardines, el suelo parece estar lleno de barro y sin vida, y los árboles sin hojas parecen marchitarse sin esperanza de volver a la vida. Al mirar la naturaleza en pleno invierno, es difícil creer que florecerá de nuevo.

Sin embargo, año tras año, llega la primavera y la naturaleza se renueva fielmente. Las flores brotan una vez más, los árboles dan su fruto generosamente y la hierba vuelve a crecer alta y fuerte. ¡En muchos sentidos, la regeneración de la naturaleza después de los fríos meses de invierno se siente como si la profecía de huesos secos de Isaías (Ezequiel 37) estuviese cobrando vida ante mis ojos! La fiesta de Tu Bishvat nos obliga a fijarnos en nuestro entorno, en los milagros de la naturaleza, y a dar gloria a su nombre por crear un sistema tan perfecto.

En esta festividad que celebra la renovación y el despertar en la naturaleza, siento a Dios presente en mi corazón, empujándome a crecer espiritualmente, recordándome que no renuncie a la virtud y la bondad sin importar cuán oscuro se ponga el mundo, y abriendo mis ojos para así ver que él está muy presente, incluso en los lugares más bajos. Dios me está enviando un mensaje claro a través de la festividad de Tu Bishvat de que, si lo busco, lo puedo hallar.

Yael