Una lección bíblica para los tiempos modernos

Las lecciones que aprendemos de la Biblia son en realidad para todos los tiempos. Esta verdad me vino a la memoria últimamente cuando Israel decretó un cese el fuego en la guerra contra Hamás.

Remontémonos por unos momentos hasta el tiempo del éxodo de los israelitas. Cuando Dios llamó a Moisés para que los sacara de Egipto, él no se sintió digno de hacer tal cosa, y en lugar de asumir la tarea con arrojo y confianza, le sugirió a Dios que Aarón era quizá mejor para esa misión. No obstante, Moisés obedeció el llamado de Dios, y como resultado de su obediencia llegó a ser el gran líder que sacó de la esclavitud al pueblo y lo guió a la libertad.

Muchas veces Dios nos llama a cumplir una misión, pero, al igual que Moisés, la ponemos en tela de juicio y nos valemos de pretextos. «¿Qué puede hacer uno solo?» es la excusa más común para no hacer más de lo que podríamos. Aunque para muchos es muy difícil comprender que Dios dio a cada uno la capacidad para cambiar el mundo, sin embargo, esa es la realidad. Dios crea a cada ser humano a su imagen, y por eso tenemos en nosotros la capacidad para hacer cualquier cosa que nos propongamos.

Cuando Israel entró en guerra contra los terroristas Hamás, fuimos muy fuertes porque todos los israelíes sabían que la única manera de lograr la paz era por medio de la guerra. Durante años vimos cómo sufrían nuestros conciudadanos del sur de Israel debido a los constantes ataques con cohetes. Pero llegó el momento en que, no obstante nuestra renuencia, decidimos que era hora de defendernos. Creo firmemente que nuestros esfuerzos resultaron en bendición porque pusimos nuestra confianza en Dios y tuvimos fe en nosotros mismos, en nuestra nación y en nuestro derecho a existir. El resultado fue que le dimos un golpe certero a Hamás y logramos un tiempo de paz, el cual esperamos que sea duradero.

Pero no solo los israelíes estaban convencidos de que había que hacerle frente a Hamás, sino también los cristianos alrededor del mundo. Mientras muchos en el mundo criticaban a Israel y decían que se había sobrepasado y que no tenía derecho a defenderse, los cristianos de las Américas fueron la voz de la razón. Durante la guerra leí entrevistas y editoriales en los que los cristianos, y también otros amigos de Israel, expresaban firmemente su apoyo a Israel para que ejerciera su derecho de defenderse y defender a sus ciudadanos.

Durante la guerra, ustedes los cristianos oyeron el clamor de los niños del sur de Israel que por los constantes ataques no pudieron asistir a las escuelas, de las familias cuyas casas fueron destruidas y de los muchos que resultaron heridos o quedaron traumados por los ataques. Ustedes no aceptaron la corriente de la opinión pública, sino que prefirieron honrar la promesa de Dios de que Israel le pertenece al pueblo judío y de que tiene derecho a existir; y por ello todo Israel estará eternamente agradecido.

La guerra ha terminado, pero las necesidades continúan

Desde el momento en que comenzó la guerra en Gaza, La Fraternidad estableció un fondo destinado a socorrer a los habitantes del sur de Israel. Acudimos a ustedes, los cristianos de las Américas, con las peticiones urgentes que llegaban a La Fraternidad, y ustedes dieron de una manera muy generosa al fondo para los damnificados por la guerra y el terrorismo.

La manera en que ustedes respondieron es testimonio de lo mucho que puede hacer una persona. Dios habló a sus corazones para que socorrieran al pueblo judío durante la guerra, y ustedes obedecieron. Y gracias a ello pudimos salvar miles de vidas y proveer para miles de necesidades. Con esos fondos pudimos dar víveres, albergue, transporte médico y mucho más a los habitantes del sur de Israel. El cariño y la obediencia que mostraron al hacer sus donativos llenaron nuestros corazones de gratitud y aprecio. Sin ustedes no hubiera sido posible hacerlo.

Ya ha pasado casi una semana desde el precario cese el fuego, y conforme se despeja más el ambiente podemos ver la gran obra que han llevado a cabo los amigos de La Fraternidad. Pero también vemos lo mucho que queda por hacer. Debemos empezar a reconstruir, lo cual requiere mucho tiempo, esfuerzo y dinero. A donde quiera que volvemos la vista, vemos que se está haciendo frente a las necesidades. Pero también quedan necesidades sin ser atendidas. El hospital de Barzillai necesita más espacio en las salas de cirugía y equipo de urgencias para atender a los que resultaron heridos durante la guerra. Hay muchas familias que esperan los fondos para poder reconstruir sus casas que fueron destruidas por los cohetes. En la zona que es blanco de los terroristas hay muchos refugios antibomba que están inservibles. Es urgente que hagamos frente a estas necesidades porque sabemos que en los 60 años de historia de Israel ningún cese el fuego ha durado mucho. Los israelíes sabemos que debemos estar preparados para el próximo cohete, el próximo ataque, la próxima guerra, porque la historia nos enseña que pueden llegar sin previo aviso.

Muchas gracias por salir en defensa de Israel cuando la mayor parte del mundo parece estar contra nosotros. Sé que Dios los bendecirá, así como ustedes han bendecido a Israel, el pueblo de Dios.

Con bendiciones desde Jerusalén,

Yael